Jorbin_Pineda
Poeta recién llegado
El problema del mundo
No son las fronteras del mundo,
ni las paredes que levantamos
entre las sombras de nuestra piel.
No es la hora, el día, el año.
Ni siquiera el apretado segundo
que huye del presente
y se esconde en el ayer.
No es la desculturización europea,
la locura estadounidense,
las bombas de Norcorea,
ni la inflación latinoamericana
que nos acaricia al comer.
No es la paz que escapa
entre las grietas de Ucrania,
Rusia, Irán e Israel.
Tampoco es la decadencia acelerada
de las políticas de izquierda
ni el capitalismo que comercia
con las llagas de nuestra piel.
Esas son las mentiras que aceptamos
para sostener nuestra torre de Babel.
El problema del mundo
somos nosotros,
con nuestras cicatrices expuestas,
con nuestros sueños rotos,
con nuestros corazones de hierro,
tan lastimados, tan débiles,
tan extravagantes y gamberros.
Son las lágrimas no derramadas,
las palabras no dichas,
los abrazos no dados.
El problema del mundo
es que buscamos soluciones
en los lugares equivocados.
El problema del mundo
no es que el Diablo y Dios
jugando al póker
nos hayan expulsado del Edén.
El problema del mundo
somos nosotros.
Y la solución también.
-Jorbin Pineda
No son las fronteras del mundo,
ni las paredes que levantamos
entre las sombras de nuestra piel.
No es la hora, el día, el año.
Ni siquiera el apretado segundo
que huye del presente
y se esconde en el ayer.
No es la desculturización europea,
la locura estadounidense,
las bombas de Norcorea,
ni la inflación latinoamericana
que nos acaricia al comer.
No es la paz que escapa
entre las grietas de Ucrania,
Rusia, Irán e Israel.
Tampoco es la decadencia acelerada
de las políticas de izquierda
ni el capitalismo que comercia
con las llagas de nuestra piel.
Esas son las mentiras que aceptamos
para sostener nuestra torre de Babel.
El problema del mundo
somos nosotros,
con nuestras cicatrices expuestas,
con nuestros sueños rotos,
con nuestros corazones de hierro,
tan lastimados, tan débiles,
tan extravagantes y gamberros.
Son las lágrimas no derramadas,
las palabras no dichas,
los abrazos no dados.
El problema del mundo
es que buscamos soluciones
en los lugares equivocados.
El problema del mundo
no es que el Diablo y Dios
jugando al póker
nos hayan expulsado del Edén.
El problema del mundo
somos nosotros.
Y la solución también.
-Jorbin Pineda
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