El Principito solloza,
¡qué desconsuelo!
La Princesita tiene una
pena en su pecho
y sus ojos, brillan, brillan,
¡pronto un pañuelo!
Él, llora y llora a su amor
que se halla lejos,
ella, llora y llora al no
sentir sus besos.
De pronto, los dos despiertan,
¡ay que mal sueño!
los dos soñaban lo mismo,
¡ay cuánto miedo!
Los Príncipes se abrazaron
presos del sueño,
un perfume entró por el
balcón abierto...
y asidos de la mano, al
cielo salieron.
La Princesa era la luna,
él, el lucero
y en un beso se juraron,
amor eterno.
¡Ay que ya se están besando!
¡Ay que destello!
¡Pronto un pañuelo
que están cayendo otras lágrimas
y no son de ellos!
Luis
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