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El primer sorbo de café

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El primer sorbo de café vespertino trae tu nombre envuelto entre las hondas de vapor que al condensarse, en este frió invierno, forman una silueta y un cuerpo.

El café brinda un sosiego específico que permite juguetear con el pensamiento puesto en cientos de cosas, menos en el trabajo.

Una hora y otra se van acumulando sin afán de contarlas puesto que lo único que contabilizamos son las tazas de café que hemos tomado. Ya que todos evitamos la taza número doce, que al servirla será la señal ineludible de preparar otra cafetera.

Los pendientes, presupuestos, planes de financiamiento, horario de trabajo, contabilidades y demás menesteres propios de una empresa se ven agradablemente interrumpidos entre un café canela y un café magro.

Aproximadamente en la quinta taza de café se llega la hora del regreso a casa y a los menesteres propios de una familia.

Ya por la noche pagaremos la cuenta, cada quien en la debida proporción al diurético que haya consumido durante la jornada de trabajo.

Por lo pronto ¡Salud!... ¡Que el frío aprieta!.

©®Todos los derechos reservados bajo el nombre de Jorge de Córdoba, Barak ben Asís, Cesarfco.cd
 
Justo en el momento que leía la humeante prosa, mi señora me servía un taza de café caliente, pues mi amigo poeta y escritor, aquí también está calando el frío, y el café tiene la magia de que sólo de pensar en ello, alivia mentalmente el temblor del cuerpo. Lo que expresas en el relato que escribes, por cierto muy claro para que se entienda,hablas de la empresa y las tazas de café consumidas. No da la idea que el cafecito también es un buen pretexto, para cambiar impresiones,y otras cosas interesantes del grupo, y está presente en toda sociedad, no importa calidad de la misma. Buen tema escogiste y muy entretenido, muy sabio de tu parte. Mientras escribo voy sorbo a sorbo, sopla y sopla mientras saboreo el cafecito. Gracias por permitirme comentarte. Sallud y buena suerte. Crimolem.
 
Justo en el momento que leía la humeante prosa, mi señora me servía un taza de café caliente, pues mi amigo poeta y escritor, aquí también está calando el frío, y el café tiene la magia de que sólo de pensar en ello, alivia mentalmente el temblor del cuerpo. Lo que expresas en el relato que escribes, por cierto muy claro para que se entienda,hablas de la empresa y las tazas de café consumidas. No da la idea que el cafecito también es un buen pretexto, para cambiar impresiones,y otras cosas interesantes del grupo, y está presente en toda sociedad, no importa calidad de la misma. Buen tema escogiste y muy entretenido, muy sabio de tu parte. Mientras escribo voy sorbo a sorbo, sopla y sopla mientras saboreo el cafecito. Gracias por permitirme comentarte. Sallud y buena suerte. Crimolem.

Gracias hermano Cristobal por pasearte entre estas líneas humeantes.

Un abrazo fraterno.
 
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El primer sorbo de café vespertino trae tu nombre envuelto entre las hondas de vapor que al condensarse, en este frió invierno, forman una silueta y un cuerpo.

El café brinda un sosiego específico que permite juguetear con el pensamiento puesto en cientos de cosas, menos en el trabajo.

Una hora y otra se van acumulando sin afán de contarlas puesto que lo único que contabilizamos son las tazas de café que hemos tomado. Ya que todos evitamos la taza número doce, que al servirla será la señal ineludible de preparar otra cafetera.

Los pendientes, presupuestos, planes de financiamiento, horario de trabajo, contabilidades y demás menesteres propios de una empresa se ven agradablemente interrumpidos entre un café canela y un café magro.

Aproximadamente en la quinta taza de café se llega la hora del regreso a casa y a los menesteres propios de una familia.

Ya por la noche pagaremos la cuenta, cada quien en la debida proporción al diurético que haya consumido durante la jornada de trabajo.

Por lo pronto ¡Salud!... ¡Que el frío aprieta!.

©®Todos los derechos reservados bajo el nombre de Jorge de Córdoba, Barak ben Asís, Cesarfco.cd

¡Cuanta razón tienes...!, ya voy por la segunda taza de Café,¡Salud!
Un abrazo
Rosario
 
Salud, me encanta el cafe, con frio y sin frio.

El café brinda un sosiego específico que permite juguetear con el pensamiento puesto en cientos de cosas, menos en el trabajo.

SAludos amigo querido. Siempre: ISABEL
 
César,es la primera vez que te comento un texto en prosa y veo que eres muy original en lo que has escrito,definiendo al café como un amigo que entra y sale,despertando las neuronas,incluso en el trabajo porque excita y nos lleva a la inspiración saliendo las palabras con más facilidad y el escrito rezuma hondura y bella expresión.ese café negro,de sabor casi amargo o levemente dulce nos entra en conversación con el amigo,entrando en calor que el frío aprieta," como tú muy bien dices en ese final.Un abrazo Salvador
 
César,es la primera vez que te comento un texto en prosa y veo que eres muy original en lo que has escrito,definiendo al café como un amigo que entra y sale,despertando las neuronas,incluso en el trabajo porque excita y nos lleva a la inspiración saliendo las palabras con más facilidad y el escrito rezuma hondura y bella expresión.ese café negro,de sabor casi amargo o levemente dulce nos entra en conversación con el amigo,entrando en calor que el frío aprieta," como tú muy bien dices en ese final.Un abrazo Salvador

Una amiga nuestra, Rosario de Cuenca, y yo brindamos con Coca-cola. Pero bien cabria hacerlo con café.

Un abrazo fraterno Salvador.

Feliz 2010
 
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