Yolena Sanfernan
Poeta fiel al portal
EL PORQUE DE TU NOMBRE
Continuación (4)
 
Un 29 de Abril del 95, se fue a la cama como de costumbre, a las 11 y con ese sueño tan espeso que sentía desde hacía unos meses. Dormía “a pierna suelta“. El caso es que serían las 5 de la mañana y se despertó mojada, ella no pudo pensar que tu nacías, se dio una ducha y despertó a tu papá y se lo dijo, pero él como si nada. El caso es que cambió las sábanas, y tras su ducha continuó esos placenteros y dulces sueños.
En la mañana, se dio cuenta que otra vez se había mojado ¡Vaya! pero eso ¿que era?. Entonces él dijo, creo que eso es romper aguas, -claro ella ni idea, no tuvo clases de preparación, a su matrona le había pillado un coche-. Entonces pensó que tu nacerías. Recogió la bolsa para un bebé que estaba a punto de nacer, se dispuso a ir al hospital en Santa Cruz (1 hora de viaje). Se subió en el coche, tu papá aún no tenía carnet de conducir, y conducía con una tranquilidad pasmosa. Tiempo después se dio cuenta del peligro que había corrido, pero sabía que tenía un ángel a sus espaldas y en su vientre, esto le hacía sentirse bien y segura de que nada malo podría sucederos.
Alrededor del medio día, llegó al hospital de maternidad, por urgencias, el vigilante de la puerta le dijo: ¿”Donde va“? – a maternidad contentó ella- ¿Para qué? Inquirió de nuevo el portero-vigilante, ella dijo: “pues a parir ¿No lo ve?”, el señor se quedó pasmado, se ve que nunca había visto a una mujer parturienta, conduciendo y caminando tan pancha.
Cuando llegó, y le dijo a las enfermeras que creía haber roto aguas de madrugada, se pusieron muy nerviosas –corrían, preparaban…- le dijeron que subiera a la camilla, ella: “No hace falta voy caminando” –Estas loca¡, ¡El niño puede nacer en cualquier momento!, ¡Que susto madre mía!, pensó, ¿Cómo es posible?, ¿No hay que tener dolores antes del parto?, contestaron, unas veces sí y otras no, y si has roto aguas puede ser un parto en seco ¡Es terrible! ¡Que miedo! pensó. ¡Vamos, vamos! Se subió a la camilla e inmediatamente la prepararon; aquello parecía una película rebobinada a cámara rápida, todo eran prisas y prisas.
Bien os llevaron a una habitación, donde pasasteis el día y la noche, -solos- (pensó: paz, tranquilidad, tras tanto ajetreo que bien¡) Tenía un hambre atroz, venía una enfermera, otra y otra cada una traía algo, una el gotero, otra un aparato para escuchar tu corazón y etc..., etc… El caso es que tenía tanta hambre que cuando le preguntaron si quería algo, contestó: un bocadillo de tortilla calentita, por favor, se reían, y dijeron, No, un zumo ó un té…, vale lo que quieran.
Estaba tan resignada a pasar lo que fuese, que nada importaba, no sentía nada malo, solo, que… tenía hambre.
Al no tener contracciones, había que esperar con el suero a que hiciese su trabajo y se acelerasen las contracciones y el parto, pero nada de nada. Pasó la noche muy descansada, lo único malo es que no le daban de comer, ¡Que hambre!.
Por la mañana, más carreras de enfermeras, más vaivén, aquello parecía una maratón. Además le pusieron a una mujer muy gorda, ¡Gordísima! en una cama al lado, y lo único que hacía era blasfemar de lo que nacería y del padre. Del padre no saben lo que podría blasfemar!! Satanás era un santo al lado del padre de su hijo, según aquella enorme mujer.
Tu mamá, con su pequeño cuerpo, pero eso sí, atlético y fuerte, con esa Sra., tan grande al lado, sentía miedo, y ya comenzaba a tener unos dolores y unas cosas muy raras, alguien empujaba desde dentro y parecía que se llevaría para fuera todo su ser, desde su interior, era como desprenderse de una parte de su cuerpo, que había llevado durante 8 meses dentro. El caso es que éste será el embarazo más corto de la historia ¡4 Meses!, realmente pasaste 8 meses dentro de tu mamá, pero confirmados ¡solo 4!
Que sensación, que dolor tan grande e incomparable en algunos momentos. Le bajaron con la cama a la sala de pre-parto, esto comenzaba.
Continuará...
Yolena Sanfernan
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