Bashiro
Poeta recién llegado
El viejo poeta:
I
El poeta dice:
Mujer, ¿no ves estas dos moscas inmóviles
sobre la repisa de la ventana
matadas con el insecticida?
No valen más para el universo
que nuestros queridos perros
muertos que yacen bajo esta piedra
¿Recuerdas la palabra "hola"
cuando le decíamos algo
y él no entendía
arrugaba la frente, se concentraba
y no entendía?
Era un animal
Mira nos hablan nubes
auroras estrellas
vientos
y tampoco entendemos
Así será
Nos quedaremos en el universo
cual dos moscas muertas
dos perros tirados
cual dos puras nadas
Ellos también amaban
y querían entender
II
El poeta dice:
Mujer, ¡no te vayas!
¡Quédate un rato conmigo!
Es que deseo estar solo
y si tú te vas
acudirán todos ellos
Vendrán sombras
dudas y rostros
inquietudes y llantos
vendrán no-besos
y besos también
pero no tuyos, ni de tus labios
más bien ilusiones de besos
que no tranquilizan a nadie
Se poblará el mundo
alrededor de nosotros:
las sombras de la no-soledad
No te vayas
quédate conmigo
Porque quiero estar solo
Totalmente solo
III
El poeta ya no dice
ni dirá
-inserte aquí una carcajada-
o al menos no como antes
Ya no saldrá nunca más
a esas minirutinas dentro de rutinas más grandes
ya no será parte del cíclico bienestar
adornado con malestares
o viceversa
Ya no aburrirá a nadie
caminando de aquí hacia allá
una y otra vez
intentando poner poesía
en donde no hay
Al poeta ya no le será permitido
salir a todas horas
y en cualquier lugar
acompañando inquietudes
que carecen de sentido
para él
y para otros tantos
El poeta ya no será
resurrección e indulgencia
de nadie
ni un adiós sin principio ni fin
ni poesía
ni adi-ós poético
de procesos mecánicos
El nuevo poeta:
El poeta arrancaba las flores
las miraba, las mordía
dudaba de ellas
y decía:
Dime, mujer, ¿entiendes qué es
lo que sostengo con mis dientes?
esto es una flor -le explicaba-
y está entre mis dientes -insistía-
quizá esta flor ha nacido hoy
y se marchitó ayer
pero ya tiene mi edad
Más llanto que llorar
es ver el llanto de esta flor
-y la miraba-
¿es por eso que la muerdo? -dudaba-
sé que esta flor es verdad
y comprendo que la mentira es engaño
y que la verdad no lo es
pero a mí me engañan ambas
Sin embargo amo a la flor
y el amor
cuando cabe en una sola flor
es infinito
¿es por eso que
acariciándola
riego sus pétalos?
¿Tú sabes acaso
dónde está la flor
cuyo pétalo soy yo?
Nota: La parte I y II no son de mi autoría (son del poeta polaco Jaroslaw Iwaszkiewicz), aunque el II no corresponde al original, sino que fue modificado por mí.
I
El poeta dice:
Mujer, ¿no ves estas dos moscas inmóviles
sobre la repisa de la ventana
matadas con el insecticida?
No valen más para el universo
que nuestros queridos perros
muertos que yacen bajo esta piedra
¿Recuerdas la palabra "hola"
cuando le decíamos algo
y él no entendía
arrugaba la frente, se concentraba
y no entendía?
Era un animal
Mira nos hablan nubes
auroras estrellas
vientos
y tampoco entendemos
Así será
Nos quedaremos en el universo
cual dos moscas muertas
dos perros tirados
cual dos puras nadas
Ellos también amaban
y querían entender
II
El poeta dice:
Mujer, ¡no te vayas!
¡Quédate un rato conmigo!
Es que deseo estar solo
y si tú te vas
acudirán todos ellos
Vendrán sombras
dudas y rostros
inquietudes y llantos
vendrán no-besos
y besos también
pero no tuyos, ni de tus labios
más bien ilusiones de besos
que no tranquilizan a nadie
Se poblará el mundo
alrededor de nosotros:
las sombras de la no-soledad
No te vayas
quédate conmigo
Porque quiero estar solo
Totalmente solo
III
El poeta ya no dice
ni dirá
-inserte aquí una carcajada-
o al menos no como antes
Ya no saldrá nunca más
a esas minirutinas dentro de rutinas más grandes
ya no será parte del cíclico bienestar
adornado con malestares
o viceversa
Ya no aburrirá a nadie
caminando de aquí hacia allá
una y otra vez
intentando poner poesía
en donde no hay
Al poeta ya no le será permitido
salir a todas horas
y en cualquier lugar
acompañando inquietudes
que carecen de sentido
para él
y para otros tantos
El poeta ya no será
resurrección e indulgencia
de nadie
ni un adiós sin principio ni fin
ni poesía
ni adi-ós poético
de procesos mecánicos
El nuevo poeta:
El poeta arrancaba las flores
las miraba, las mordía
dudaba de ellas
y decía:
Dime, mujer, ¿entiendes qué es
lo que sostengo con mis dientes?
esto es una flor -le explicaba-
y está entre mis dientes -insistía-
quizá esta flor ha nacido hoy
y se marchitó ayer
pero ya tiene mi edad
Más llanto que llorar
es ver el llanto de esta flor
-y la miraba-
¿es por eso que la muerdo? -dudaba-
sé que esta flor es verdad
y comprendo que la mentira es engaño
y que la verdad no lo es
pero a mí me engañan ambas
Sin embargo amo a la flor
y el amor
cuando cabe en una sola flor
es infinito
¿es por eso que
acariciándola
riego sus pétalos?
¿Tú sabes acaso
dónde está la flor
cuyo pétalo soy yo?
Nota: La parte I y II no son de mi autoría (son del poeta polaco Jaroslaw Iwaszkiewicz), aunque el II no corresponde al original, sino que fue modificado por mí.