jmchicco
Poeta que considera el portal su segunda casa
Las primeras luces del alba filtraban mi persiana, dibujando espectros de polvo con matemática simetría, y debo decir, que una vez mas, tan irreflexivamente, como la pantomima visual de un autómata en movimiento, la trivial maraña de asociaciones, discurría una vez mas, y en un exacto ciclo, a su más completo antojo.
En mi endeble percepción, era solo otro día , otro frágil destello plagado de preguntas sin respuestas, aturdido todavía, en la penumbra fantasmal de mi alcoba.
En la frágil luminiscencia matinal, una mujer, ajena a mis cavilaciones, yacía aún, presa del más profundo sopor, su ausente estar, se dejaba entrever en un contorno sinuoso, confusamente estereotipado en las demás formas, y así, el todo, recreaba sin saberlo, una extraña danza de sombras vivientes.
Mi conciencia, ya aterida por la pesadumbre, me dejaba solo y desvalido en mi vetusta almohada, a merced de su inercia, los pensamientos fluían así, entre el sueño y la vigilia, en un sinnúmero de ajetreos, nítidamente perceptibles, turbadores, alucinantes.
Esta mañana, la multitud penetrante de cuestiones, revolvían mi paz con especial renuencia, tal vez, solo para advertirme que aún estaban allí,...apiñadas en algún recóndito lugar de mi conciencia.
Mi forzosa condición de escritor, debo decir, como un atormentado compromiso, me distancia del resto, y aunque me he preguntado hasta el cansancio, si realmente es necesario indagar de este modo, he vivido lo suficiente como para saber a ciencia cierta, que esta vocación, no podría nunca intrigarme así, sin la miserable injerencia de tales pensamientos.
Los sombríos dictados de la lógica, impotentes de por sí, hacen sórdida y extraña la más vulgar de las impresiones, (lo sé), puede que sirvan para un sistema, una sociedad, para la compleja convivencia humana, pero nunca,...JAMÂS, para sí misma.
Como un resbaloso boomerang, lanzado irresponsable a las oscuridades del ser, retorna tal y como fue arrojado, intacto, inútil, forzosamente cabal...por eso, debo admitir ahora, que no se, si seguir adelante con esta confesiòn, o simplemente sentarme a pensar, sin más, en el patio trasero de mi humilde vivienda, como cualquier hijo de vecino lo haría, matando horas y horas, de un tiempo precioso, pero ya, sin su valor naturalmente precioso
Perceptibles hoy, a simple vista; muy atrás en el tiempo quedaron aquellos años de sosegada quietud, donde el protagonismo, en esta marcha hacia la vejez, no debía ser el postrero capitulo de una oscura obra, lo sé muy bien.
El pasado, de manera prepotente, asì lo creo, va modelando tal o cual estructura vital, y sin lugar a dudas, es el molde resultante en la ecuación de los acierto, torpezas cometidas,...y aquellas por venir.
Esta mañana, como lo dije, me desperté presa de la mas penosa angustia, y esta vez, con el apuro de escribir, de salvar tal vez, con la palabra escrita, otro retazo de mi ser que se desvanece de manera brutal, dejándome huérfano de otro instrumento de supervivencia,...
De uno más.
Es así, que conmovido, comienzo con el ritual de ensamblar palabras e ideas en una ida y venida de ajetreados garabatos, que van tomando forma, obsesivamente estructurados, matemáticamente enlazados,....
Ha llegado la hora,...esa musa inspiradora, la que me permite una vez màs, sentarme frente al teclado...volver a escribir.
En mi endeble percepción, era solo otro día , otro frágil destello plagado de preguntas sin respuestas, aturdido todavía, en la penumbra fantasmal de mi alcoba.
En la frágil luminiscencia matinal, una mujer, ajena a mis cavilaciones, yacía aún, presa del más profundo sopor, su ausente estar, se dejaba entrever en un contorno sinuoso, confusamente estereotipado en las demás formas, y así, el todo, recreaba sin saberlo, una extraña danza de sombras vivientes.
Mi conciencia, ya aterida por la pesadumbre, me dejaba solo y desvalido en mi vetusta almohada, a merced de su inercia, los pensamientos fluían así, entre el sueño y la vigilia, en un sinnúmero de ajetreos, nítidamente perceptibles, turbadores, alucinantes.
Esta mañana, la multitud penetrante de cuestiones, revolvían mi paz con especial renuencia, tal vez, solo para advertirme que aún estaban allí,...apiñadas en algún recóndito lugar de mi conciencia.
Mi forzosa condición de escritor, debo decir, como un atormentado compromiso, me distancia del resto, y aunque me he preguntado hasta el cansancio, si realmente es necesario indagar de este modo, he vivido lo suficiente como para saber a ciencia cierta, que esta vocación, no podría nunca intrigarme así, sin la miserable injerencia de tales pensamientos.
Los sombríos dictados de la lógica, impotentes de por sí, hacen sórdida y extraña la más vulgar de las impresiones, (lo sé), puede que sirvan para un sistema, una sociedad, para la compleja convivencia humana, pero nunca,...JAMÂS, para sí misma.
Como un resbaloso boomerang, lanzado irresponsable a las oscuridades del ser, retorna tal y como fue arrojado, intacto, inútil, forzosamente cabal...por eso, debo admitir ahora, que no se, si seguir adelante con esta confesiòn, o simplemente sentarme a pensar, sin más, en el patio trasero de mi humilde vivienda, como cualquier hijo de vecino lo haría, matando horas y horas, de un tiempo precioso, pero ya, sin su valor naturalmente precioso
Perceptibles hoy, a simple vista; muy atrás en el tiempo quedaron aquellos años de sosegada quietud, donde el protagonismo, en esta marcha hacia la vejez, no debía ser el postrero capitulo de una oscura obra, lo sé muy bien.
El pasado, de manera prepotente, asì lo creo, va modelando tal o cual estructura vital, y sin lugar a dudas, es el molde resultante en la ecuación de los acierto, torpezas cometidas,...y aquellas por venir.
Esta mañana, como lo dije, me desperté presa de la mas penosa angustia, y esta vez, con el apuro de escribir, de salvar tal vez, con la palabra escrita, otro retazo de mi ser que se desvanece de manera brutal, dejándome huérfano de otro instrumento de supervivencia,...
De uno más.
Es así, que conmovido, comienzo con el ritual de ensamblar palabras e ideas en una ida y venida de ajetreados garabatos, que van tomando forma, obsesivamente estructurados, matemáticamente enlazados,....
Ha llegado la hora,...esa musa inspiradora, la que me permite una vez màs, sentarme frente al teclado...volver a escribir.
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