José Segundo Cefal
Poeta que considera el portal su segunda casa
Nos rascamos la espalda
y el picor escapa al cielo.
Como esos globos que escapan al paraíso de los globos de colores
más allá de las nubes de algodón.
Pero
Mira,
el picor está escondido en los angelitos traviesos que tiran semillitas de algodón.
No cierres los ojos, no los cierres nunca
mira el cielo
y lo tendrás siempre en tus ojos.
Escondido como un secreto.
Y si ves un angelito travieso
Vigila que entre sus alitas no esconda
semillitas de algodón
que luego pica la espalda.
y el picor escapa al cielo.
Como esos globos que escapan al paraíso de los globos de colores
más allá de las nubes de algodón.
Pero
Mira,
el picor está escondido en los angelitos traviesos que tiran semillitas de algodón.
No cierres los ojos, no los cierres nunca
mira el cielo
y lo tendrás siempre en tus ojos.
Escondido como un secreto.
Y si ves un angelito travieso
Vigila que entre sus alitas no esconda
semillitas de algodón
que luego pica la espalda.