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El pensamiento es la celebración de la palabra

penabad57

Poeta veterano en el portal
Qué secreto río esparce sus golondrinas de color por el envés

de mi conciencia, vi palabras que se orillaban con la voluntad

de ser raíz, sentí la dulzura del eco en la memoria mientras

una urdimbre brotaba desde el fondo de mi abismo, a través

del silencio, en navíos sin mar hacia las islas que no conocen

olvido yo recorrí las manglares del pretérito, cosí la claridad,

la nitidez, el frío espacio de los segundos con anillos frágiles

donde las horas que fueron resplandor aun iluminaban el misterio

de mi singladura, yo que sobreviví al miedo que es un felino voraz

en la sima del corazón, yo que ausente recorro los páramos del verbo

tanto como sus jardines de primavera fértil, yo que desdoblo en luna

la magia de un sol que crece en el alma de los espejos, dudo

ante el azar, hago títeres sin labios de palabras que nacen

en mí con la serenidad de una brisa en el albor, yo que evoco

lo imposible, lo que nunca será, lo que es iridiscente en un agua

que fluye por los laberintos del lenguaje, yo que morí con cada

signo, cada metáfora, cada grieta que se abría entre el deseo

y la razón, aún revivo bajo las cenizas de mi cuerpo en el lugar

donde la voz habla para sí con las heridas viejas que me aproximan

poco a poco al silencio, a la fría estación que solamente yo habito.
 
Qué secreto río esparce sus golondrinas de color por el envés

de mi conciencia, vi palabras que se orillaban con la voluntad

de ser raíz, sentí la dulzura del eco en la memoria mientras

una urdimbre brotaba desde el fondo de mi abismo, a través

del silencio, en navíos sin mar hacia las islas que no conocen

olvido yo recorrí las manglares del pretérito, cosí la claridad,

la nitidez, el frío espacio de los segundos con anillos frágiles

donde las horas que fueron resplandor aun iluminaban el misterio

de mi singladura, yo que sobreviví al miedo que es un felino voraz

en la sima del corazón, yo que ausente recorro los páramos del verbo

tanto como sus jardines de primavera fértil, yo que desdoblo en luna

la magia de un sol que crece en el alma de los espejos, dudo

ante el azar, hago títeres sin labios de palabras que nacen

en mí con la serenidad de una brisa en el albor, yo que evoco

lo imposible, lo que nunca será, lo que es iridiscente en un agua

que fluye por los laberintos del lenguaje, yo que morí con cada

signo, cada metáfora, cada grieta que se abría entre el deseo

y la razón, aún revivo bajo las cenizas de mi cuerpo en el lugar

donde la voz habla para sí con las heridas viejas que me aproximan

poco a poco al silencio, a la fría estación que solamente yo habito.
A veces apartarnos del mundo viviendo desde la sombra y la oscuridad, nos hace reflexionar y lo negativo lo convertimos en positivo.

Saludos
 
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