rudyvaldenegro
Poeta recién llegado
Pasa el tiempo
Siempre voraz, generoso,
Caprichoso o egoísta, incapturable,
Girando en el círculo de su cíclica marcha.
No sólo somos hojas contenidas
En la energía del viento,
No vegetales
Sino las criaturas de un reino superior.
El tiempo que no nos dio tiempo a pensar,
El tiempo que nos arranca los cabellos
Y nos hace suspirar a gritos en el crepúsculo
Nos otorgó todas las flores de la primavera
Secando además los frutos del paraíso perdido.
El tiempo que hizo realidad los sueños del hombre
Convierte las niñas en madres,
Los infantes en adultos,
El tiempo que nos roba el tiempo y a cambio
Aquí yacen hojarascas en montañas
De recuerdos y nostalgias.
El tiempo que perdono y no concibo.
El tiempo que no sabe hablar
Nos fortalece a golpes,
Nos moldea y termina por esculpir a martillazos.
El tiempo enemigo del frenético impulso de la juventud
Duramente nos ha enseñado
La lección de la existencia.
El tiempo que, implacable, redujo la prehistoria
En acertijos para la ciencia, y a ruinas los imperios.
Derribó los dictadores que desafiaban la muerte,
Arrastró desde sus cavernas hasta el pleno día de sol
Los mitos y los demonios de la antigüedad
Estampándolos en historias de libros
Para entretenimiento de niños
o en archivos de bibliotecas
Para estudio de doctos pedagogos.
Sólo el tiempo guardó celosamente las llaves
De las secretas soluciones imposibles de resolver
En ese instante en que todo parecía tan oscuro.
El tiempo que precisa de la prisa
Para perfeccionar nuestro arte,
Viajando en aras
De un desconocido, enigmático proyecto,
Sentando las bases de las utopías
Que volaban por los cielos,
Corrigiendo errores, ensayando una y otra vez,
Moviendo las falanges del universo y originando
La transformación continua de las cosas,
Destronando nuestro orgullo presumido,
Sugiriéndonos la necesidad de equilibrio.
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