El parto de las letras.
Confusión, molestia. Una especie de desgarro en el alma, en el cuerpo entero. Perder el habla o la vista, con algo así solo se puede comparar.
Sufrir, enloquecer. Pulsar teclas o pasear en el aire la pluma. Desesperación y ansiedad, pura adrenalina.
Así, brevemente, puede describirse el instante previo al parto de las letras.
Es en ese momento cuando nuestro cuerpo despega suavemente, a pesar de la ira, hacía las alturas para confundirse entre ángeles y eternidades; Y ahí permanecerá, extraño, hasta que llegue el vomito, el estornudo capaz de expulsarlo todo. Una especie de catarsis del alma con destino ya predestinado. La hoja.
Y con fuerza <la frente repleta de sudor>, comienzan a nacer las primeras letras, las compatibles se unen, se aparean y forman más, las demás desaparecen, sabiendo que su intento de colarse en la eternidad de un papel fue en vano.
Ya con menos fuerza pero con más excitación las palabras forman frases y versos y párrafos. Y el sudor es pura felicidad tangible. Y las manos garabatean rápidamente lo que dicta una fuerza superior, un Dios mítico o una bella mujer Griega.
[FONT=Arial, sans-serif]Será al fin un solo grito sordo, una suerte de orgasmo literario, o mejor dicho <por los sensibles> el parto de las letras.
Confusión, molestia. Una especie de desgarro en el alma, en el cuerpo entero. Perder el habla o la vista, con algo así solo se puede comparar.
Sufrir, enloquecer. Pulsar teclas o pasear en el aire la pluma. Desesperación y ansiedad, pura adrenalina.
Así, brevemente, puede describirse el instante previo al parto de las letras.
Es en ese momento cuando nuestro cuerpo despega suavemente, a pesar de la ira, hacía las alturas para confundirse entre ángeles y eternidades; Y ahí permanecerá, extraño, hasta que llegue el vomito, el estornudo capaz de expulsarlo todo. Una especie de catarsis del alma con destino ya predestinado. La hoja.
Y con fuerza <la frente repleta de sudor>, comienzan a nacer las primeras letras, las compatibles se unen, se aparean y forman más, las demás desaparecen, sabiendo que su intento de colarse en la eternidad de un papel fue en vano.
Ya con menos fuerza pero con más excitación las palabras forman frases y versos y párrafos. Y el sudor es pura felicidad tangible. Y las manos garabatean rápidamente lo que dicta una fuerza superior, un Dios mítico o una bella mujer Griega.
[FONT=Arial, sans-serif]Será al fin un solo grito sordo, una suerte de orgasmo literario, o mejor dicho <por los sensibles> el parto de las letras.