Angelluzgris
Poeta recién llegado
El palpitar de mi corazón
me recordó
las razones por las que te perdoné tanto.
Destructor de mundos,
tú que arrancaste
y destruiste todo a tu paso.
Me dejaste en ruinas,
y sentí el sacrificio de mi corazón
una vez más.
Volví a observarme
como quien entregó todo
y se negó a sí misma
en el abismo de sus pesares,
esos que guardé con tanta profundidad
para no ser herida una vez más.
Pero fue en vano cuando te conocí,
porque supe que necesitaba tus caricias
para despertar mis tormentos.
Respiro agitada cuando estás cerca.
No quiero detenerte,
pero esto está por ocurrir.
Lo sé.
Eres tú,
el huracán devastador de mi corazón,
y por más que tiemblo
quiero que pase.
No quiero detenerte,
pero tampoco podría,
si pudiera.
Quise ahogarme en tu sudor,
sentir la fuerza de tu verso
penetrando mis pensamientos,
como en cada encuentro de destrucción
que te permití
solo porque no quise soltarte.
Hoy despierto con esas sensaciones
donde mi cuerpo aún te recuerda,
y temo decir que, aunque lo extraño,
sé que no fue amor.
Fue solo el fuego de tu sable,
ese que quería satisfacerse a sí mismo…
Y hoy puedo verlo con claridad.
Aunque todo quedara en ruinas,
supe que lloraría tanto
cuando despertara…
Te juro que pensé
que no serías un dios falso más,
pero lo eres.
me recordó
las razones por las que te perdoné tanto.
Destructor de mundos,
tú que arrancaste
y destruiste todo a tu paso.
Me dejaste en ruinas,
y sentí el sacrificio de mi corazón
una vez más.
Volví a observarme
como quien entregó todo
y se negó a sí misma
en el abismo de sus pesares,
esos que guardé con tanta profundidad
para no ser herida una vez más.
Pero fue en vano cuando te conocí,
porque supe que necesitaba tus caricias
para despertar mis tormentos.
Respiro agitada cuando estás cerca.
No quiero detenerte,
pero esto está por ocurrir.
Lo sé.
Eres tú,
el huracán devastador de mi corazón,
y por más que tiemblo
quiero que pase.
No quiero detenerte,
pero tampoco podría,
si pudiera.
Quise ahogarme en tu sudor,
sentir la fuerza de tu verso
penetrando mis pensamientos,
como en cada encuentro de destrucción
que te permití
solo porque no quise soltarte.
Hoy despierto con esas sensaciones
donde mi cuerpo aún te recuerda,
y temo decir que, aunque lo extraño,
sé que no fue amor.
Fue solo el fuego de tu sable,
ese que quería satisfacerse a sí mismo…
Y hoy puedo verlo con claridad.
Aunque todo quedara en ruinas,
supe que lloraría tanto
cuando despertara…
Te juro que pensé
que no serías un dios falso más,
pero lo eres.