Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
Acudo donde un pájaro de fuego
alivia su garganta trino a trino
envuelto en un reflejo diamantino
y oliendo a la caricia del espliego.
Sonoro me saluda cuando llego
con cantos de milagro matutino;
acudo donde un pájaro divino
repara mi versar con su sosiego.
De pura inanición muere la pena,
la amarga soledad, el desencuentro,
la torva esclavitud de mi cadena…
Acudo donde un pájaro –por dentro-
espanta lo peor de mi condena
cantándole a la Vida desde el centro.
alivia su garganta trino a trino
envuelto en un reflejo diamantino
y oliendo a la caricia del espliego.
Sonoro me saluda cuando llego
con cantos de milagro matutino;
acudo donde un pájaro divino
repara mi versar con su sosiego.
De pura inanición muere la pena,
la amarga soledad, el desencuentro,
la torva esclavitud de mi cadena…
Acudo donde un pájaro –por dentro-
espanta lo peor de mi condena
cantándole a la Vida desde el centro.
Última edición: