laura solar salas
Poeta que considera el portal su segunda casa
Una mujer se encontraba en un rincón de la habitación, perdida su mirada
el ayer evocaba ante sus ojos los recuerdos se sucedían una y otra vez
inocentes risas a su corazón rebosaba.
Pequeños pasitos por la casa retumbaban eran los de sus retoños aquellos que ella tanto amaba, una sobria ventana dejaba pasar escúalidos
rayos de sol estos, temerosos se mostraban no querian dar más luz en la habitación evitando iluminar la mirada de aquella mujer que, frente a los recuerdos en soledad, triste lloraba.
Felicidad y tristeza su rostro denotaba gruesas lágrimas sus mejillas mojaban que, al caer al suelo fuertes sonaban una fingida risa se le
escuchó con ella... disfrazaba su dolor.
Aquella ánonima mujer que tras los cristales divisé sufría frente a los recuerdos de sus retoños en niñez , estos ya estaban crecidos y su
madurez la lastimaba pues a sus retoños la vida, los cambió
Ella nunca espero por su amor , cuidados y desvelos ser compensada
con un simple ¡te quiero! se sentía pagada; Grande fue su sorpresa
al ver de que manera fue gratificada aquella reflexiva dama por sus hijos...¡fue golpeada!.
El viento se apiadó de ella y una suave brisa le envió para enjugar sus lágrimas que al mismo cielo estremeció, elevando su mirada hacia las alturas su rostro cubrió, la huella de dicho pago sus manos delataban
estas estaban deformes producto de la indemnización que sus retoños...
le brindaron
el ayer evocaba ante sus ojos los recuerdos se sucedían una y otra vez
inocentes risas a su corazón rebosaba.
Pequeños pasitos por la casa retumbaban eran los de sus retoños aquellos que ella tanto amaba, una sobria ventana dejaba pasar escúalidos
rayos de sol estos, temerosos se mostraban no querian dar más luz en la habitación evitando iluminar la mirada de aquella mujer que, frente a los recuerdos en soledad, triste lloraba.
Felicidad y tristeza su rostro denotaba gruesas lágrimas sus mejillas mojaban que, al caer al suelo fuertes sonaban una fingida risa se le
escuchó con ella... disfrazaba su dolor.
Aquella ánonima mujer que tras los cristales divisé sufría frente a los recuerdos de sus retoños en niñez , estos ya estaban crecidos y su
madurez la lastimaba pues a sus retoños la vida, los cambió
Ella nunca espero por su amor , cuidados y desvelos ser compensada
con un simple ¡te quiero! se sentía pagada; Grande fue su sorpresa
al ver de que manera fue gratificada aquella reflexiva dama por sus hijos...¡fue golpeada!.
El viento se apiadó de ella y una suave brisa le envió para enjugar sus lágrimas que al mismo cielo estremeció, elevando su mirada hacia las alturas su rostro cubrió, la huella de dicho pago sus manos delataban
estas estaban deformes producto de la indemnización que sus retoños...
le brindaron