tempus
Poeta recién llegado
Un 16 de febrero,
en una larga agonia,
un ultimo respiro dio termino a tu vida.
Y mientras un reloj marcaba las 2 media,
un grito aterrorizante advertia tu partida.
Era mi abuela,
que obsesionada tus ojos observaba,
rogando que ni en un momento, tu los cerraras.
Mas no bastaba que tus parpados cayeran,
para que que la primera lagrima de mi abuela se derramara,
al notar que el complice de su fortaleza,
hoy, y para siempre, a sus pasos ya no acompañaba.
Un sepulcro silencio inundo esa habitacion,
donde yo en silencio, pedia que partieras sin dolor.
Mas victimizado se mostraba tu cuerpo,
que claramente de su organismo ya no era dueño.
Fue asi como tus ojos claros,
se fueron despidiendo,
y esa luz de resplandor se fue oscureciendo,
y repentinamente un cielo claro,
se convirtio en el mas profundo de los lagos.
Te mentiria, si te dijera,
que solo en mi, deposito tu despedida.
Porque aun latente guardo en mi ser,
las sonrisas que me ofrecias, desde que supiste mi nacer.
No te detengas, en el largo pasillo,
que te conducira hasta nuestro Dios,
porque aqui bajo tus pies,
con tu proteccion, estaremos bien.
en una larga agonia,
un ultimo respiro dio termino a tu vida.
Y mientras un reloj marcaba las 2 media,
un grito aterrorizante advertia tu partida.
Era mi abuela,
que obsesionada tus ojos observaba,
rogando que ni en un momento, tu los cerraras.
Mas no bastaba que tus parpados cayeran,
para que que la primera lagrima de mi abuela se derramara,
al notar que el complice de su fortaleza,
hoy, y para siempre, a sus pasos ya no acompañaba.
Un sepulcro silencio inundo esa habitacion,
donde yo en silencio, pedia que partieras sin dolor.
Mas victimizado se mostraba tu cuerpo,
que claramente de su organismo ya no era dueño.
Fue asi como tus ojos claros,
se fueron despidiendo,
y esa luz de resplandor se fue oscureciendo,
y repentinamente un cielo claro,
se convirtio en el mas profundo de los lagos.
Te mentiria, si te dijera,
que solo en mi, deposito tu despedida.
Porque aun latente guardo en mi ser,
las sonrisas que me ofrecias, desde que supiste mi nacer.
No te detengas, en el largo pasillo,
que te conducira hasta nuestro Dios,
porque aqui bajo tus pies,
con tu proteccion, estaremos bien.