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El otro lenguaje

El mundo de Walden

Poeta recién llegado
¿Qué leyes rigen el vigor de un árbol?
¿Dónde se encuentra la justicia en una flor?
¿Quién dictamina el ritmo de las mareas?

Escucho al pájaro,
envidio su ecuanimidad.

Ellos hablan en otro lenguaje,
regulado por la vida en sí misma.

No existe allí el temor al fracaso,
ni días buenos ni malos.

Aprendo a conjugar sus verbos,
siempre en tiempo presente.

Aprendo su paciencia
y su aceptación.

Y así me uno al primigenio lenguaje,
que es universal y eterno,
que es sencillo y espontáneo.
 
¿Qué leyes rigen el vigor de un árbol?
¿Dónde se encuentra la justicia en una flor?
¿Quién dictamina el ritmo de las mareas?

Escucho al pájaro,
envidio su ecuanimidad.

Ellos hablan en otro lenguaje,
regulado por la vida en sí misma.

No existe allí el temor al fracaso,
ni días buenos ni malos.

Aprendo a conjugar sus verbos,
siempre en tiempo presente.

Aprendo su paciencia
y su aceptación.

Y así me uno al primigenio lenguaje,
que es universal y eterno,
que es sencillo y espontáneo.

Es maravillosa tu poesía Eva, un don tuyo y un regocijo leerla.

Gracias por escribir... como lo haces, de dentro, desde el costado, un privilegio y un decirte que yo también quiero comprender ese lenguaje... quizá en el fondo de una mirada, allí.

Un abrazo ccordial.

Jon.
 
Es maravillosa tu poesía Eva, un don tuyo y un regocijo leerla.

Gracias por escribir... como lo haces, de dentro, desde el costado, un privilegio y un decirte que yo también quiero comprender ese lenguaje... quizá en el fondo de una mirada, allí.

Un abrazo ccordial.

Jon.

Gracias por tus hermosas palabras, Jon. Todos estamos, en verdad, unidos por ese lenguaje. Pero lo olvidamos casi siempre.

Abrazos

Eva
 
¿Qué leyes rigen el vigor de un árbol?
¿Dónde se encuentra la justicia en una flor?
¿Quién dictamina el ritmo de las mareas?

Escucho al pájaro,
envidio su ecuanimidad.

Ellos hablan en otro lenguaje,
regulado por la vida en sí misma.

No existe allí el temor al fracaso,
ni días buenos ni malos.

Aprendo a conjugar sus verbos,
siempre en tiempo presente.

Aprendo su paciencia
y su aceptación.

Y así me uno al primigenio lenguaje,
que es universal y eterno,
que es sencillo y espontáneo.

Cuántos lenguajes hay que no entendemos? Cuántas vidas hay que nos asombran con sabiduría y verdad?
A veces somos tercos y nos enceguecemos en nuestro propio mundo de necio caos y no vemos otros ojos salvo los nuestros, y no escuchamos otro idioma que ignoramos. Pero eso es siempre hasta que alguno levanta la cabeza y contempla el horizonte y, porque no, se pregunta si hay otro mundo fuera de nuestra aburrida rutina y su submundo.
Obviamente que hay vida fuera de nosotros mismos, el tema que no siempre la vemos.


Bellísimo y certero poema, poetisa.

Fue un placer leerte.

Un abrazo.
 
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