mariano dupont
Poeta fiel al portal
Vivía en la costa del ártico
un simpático osito polar
que por ser muy perezoso
le resultaba costoso nadar.
Al contrario de los otros osos
tenia en vez del hocico negro
en la nariz una luz colorada
que siempre lo delataba...
y le hacia trabajoso pescar.
La mamá osa era muy meticulosa
y le cubría las manos
y las patas con piel de foca
para poderlas abrigar.
Es de recordar...
que en aquellas gélidas regiones
no se sabia
que gato con guantes no caza ratones.
Y lo terminaba la osa de acicalar
limando sus uñas
con piedra pómez del mar.
Por mimado y por la luz en la nariz
que lo delataba
al osito le resultaba dificil cazar.
Y aunque perezoso pero buen mozo
no podia obtener el amor
de una osita coqueta
que se paseaba en una bicicleta
adornada con caracoles de colores
y con un pescadito de cola violeta.
Estaba flaco y debilitado
porque la mamá osa ya no cazaba
y no teniendo allí hamburguesas
...como de nadar no se acordaba
y siendo perezoso
no comía si no pescaba
este bonito oso.
Tenia el osito de vecino
a un esquimal chiquitito
y muy decidido
que se hizo su amigo.
El pequeño habitante del ártico
de mirar muy vivo
le contó al oso perezoso
que también tenia
un penar amoroso.
Vivia en un igloo de caracoles
este esquimal vivo y chiquito.
Un pez de espada era su arpón.
El trineo estaba hecho
de helado de limón
y lo tiraban pulpos bailarines
con tentáculos de calcetines.
Había una esquimal pequeñita
y muy orgullosa...
le contó a su amigo el oso
con palabra y alma ansiosa.
Asimismo le prometió ayudarlo
para que pudiera obtener
una rica pesca deliciosa.
Muy comedido invito
a su nuevo amigo a cenar
sobre mantarayas marinas
en esa larga noche polar
una cazuela de mariscos
muy grata al paladar.
Las toninas del mar
amigas del esquimal
le enseñaron al oso a nadar
y aprendió muy feliz a pescar.
Y como todo mal alguna vez
termina en esta vida
se formaron dos romances
uno de osos y el otro de esquimales
que fue noticia en todos los mares.
Fue el oso el anfitrión
y se comieron en esa boda
ostras, camarones y huevos de esturión.
Y agasajaron a las dos parejitas
las mas bellas sirenitas.
En el igloo bailaron hasta muy tarde
los pequeños esquimales
y el oso y la osa
a la luz
de una anguila luminosa.
Colorin...colorado...
mucha tibieza se dieron
en ese polo tan helado.
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un simpático osito polar
que por ser muy perezoso
le resultaba costoso nadar.
Al contrario de los otros osos
tenia en vez del hocico negro
en la nariz una luz colorada
que siempre lo delataba...
y le hacia trabajoso pescar.
La mamá osa era muy meticulosa
y le cubría las manos
y las patas con piel de foca
para poderlas abrigar.
Es de recordar...
que en aquellas gélidas regiones
no se sabia
que gato con guantes no caza ratones.
Y lo terminaba la osa de acicalar
limando sus uñas
con piedra pómez del mar.
Por mimado y por la luz en la nariz
que lo delataba
al osito le resultaba dificil cazar.
Y aunque perezoso pero buen mozo
no podia obtener el amor
de una osita coqueta
que se paseaba en una bicicleta
adornada con caracoles de colores
y con un pescadito de cola violeta.
Estaba flaco y debilitado
porque la mamá osa ya no cazaba
y no teniendo allí hamburguesas
...como de nadar no se acordaba
y siendo perezoso
no comía si no pescaba
este bonito oso.
Tenia el osito de vecino
a un esquimal chiquitito
y muy decidido
que se hizo su amigo.
El pequeño habitante del ártico
de mirar muy vivo
le contó al oso perezoso
que también tenia
un penar amoroso.
Vivia en un igloo de caracoles
este esquimal vivo y chiquito.
Un pez de espada era su arpón.
El trineo estaba hecho
de helado de limón
y lo tiraban pulpos bailarines
con tentáculos de calcetines.
Había una esquimal pequeñita
y muy orgullosa...
le contó a su amigo el oso
con palabra y alma ansiosa.
Asimismo le prometió ayudarlo
para que pudiera obtener
una rica pesca deliciosa.
Muy comedido invito
a su nuevo amigo a cenar
sobre mantarayas marinas
en esa larga noche polar
una cazuela de mariscos
muy grata al paladar.
Las toninas del mar
amigas del esquimal
le enseñaron al oso a nadar
y aprendió muy feliz a pescar.
Y como todo mal alguna vez
termina en esta vida
se formaron dos romances
uno de osos y el otro de esquimales
que fue noticia en todos los mares.
Fue el oso el anfitrión
y se comieron en esa boda
ostras, camarones y huevos de esturión.
Y agasajaron a las dos parejitas
las mas bellas sirenitas.
En el igloo bailaron hasta muy tarde
los pequeños esquimales
y el oso y la osa
a la luz
de una anguila luminosa.
Colorin...colorado...
mucha tibieza se dieron
en ese polo tan helado.
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