Aturdido del silencio íntimo
que se fusiona con el recuerdo.
De esa unión nace la lucha
con instantes impetuosos...
Buscar un subterfugio
para aterrizar en tu cuerpo,
otear un efugio
para que no lo notes.
¡El olvido no llega!
Mis manos sucias lo esperan
con la mesa tendida,
comerán ocasiones inolvidables.
Confieso que he llorado.
¡Y que!
Soy un hombre
porque amo y también lloro.
No sé cómo soy capaz
de arrullar una esperanza,
cuando ya acabó,
cuando dos amantes son historia.
Te esperaré un lustro
o quizá hasta el amanecer,
no, sólo esperaré
hasta que el olvido venga a comer.
que se fusiona con el recuerdo.
De esa unión nace la lucha
con instantes impetuosos...
Buscar un subterfugio
para aterrizar en tu cuerpo,
otear un efugio
para que no lo notes.
¡El olvido no llega!
Mis manos sucias lo esperan
con la mesa tendida,
comerán ocasiones inolvidables.
Confieso que he llorado.
¡Y que!
Soy un hombre
porque amo y también lloro.
No sé cómo soy capaz
de arrullar una esperanza,
cuando ya acabó,
cuando dos amantes son historia.
Te esperaré un lustro
o quizá hasta el amanecer,
no, sólo esperaré
hasta que el olvido venga a comer.