poetakabik
Poeta veterano en el portal
Es el momento,
lo único real que poseemos,
un río que no cesa
y en su fluir nos lleva,
sin permiso, sin regreso.
Pero el miedo,
ese huésped callado,
se esconde tras el apego,
nace sutil,
como brisa que acaricia
y se vuelve vendaval.
Nos ata con recuerdos,
con promesas,
con ausencias disfrazadas de esperanza.
Y aunque lo vemos venir,
nos tiende redes suaves,
nos susurra: no lo sueltes todavía.
Queremos soltar,
pero duele.
Queremos fluir,
pero pesa.
Y a veces,
nos llaman fríos por no hundirnos,
por querer respirar fuera del agua.
Mas si aprendemos a mirar
el nacimiento de ese nudo,
sin huir,
sin juzgar,
tal vez podamos integrarlo,
hacerlo parte de nosotros,
sin que duela tanto,
sin que duela siempre.
lo único real que poseemos,
un río que no cesa
y en su fluir nos lleva,
sin permiso, sin regreso.
Pero el miedo,
ese huésped callado,
se esconde tras el apego,
nace sutil,
como brisa que acaricia
y se vuelve vendaval.
Nos ata con recuerdos,
con promesas,
con ausencias disfrazadas de esperanza.
Y aunque lo vemos venir,
nos tiende redes suaves,
nos susurra: no lo sueltes todavía.
Queremos soltar,
pero duele.
Queremos fluir,
pero pesa.
Y a veces,
nos llaman fríos por no hundirnos,
por querer respirar fuera del agua.
Mas si aprendemos a mirar
el nacimiento de ese nudo,
sin huir,
sin juzgar,
tal vez podamos integrarlo,
hacerlo parte de nosotros,
sin que duela tanto,
sin que duela siempre.