Errase una vez
un niño rebelde
que no quería ir al colegio
por no saber leer.
Su amatxu le decía:
aprenderás en clase.
Tomi lloraba mucho,
se avergonzaba de su incapacidad.
Un día salió de casa,
llegó al parque botánico,
enseguida un lorito le chistó:
chico,¿ qué haces sin ir al colegio?.
Hola,¿ como te llamas?
le pregunto Tomi;
me llamo Parlanchín,
y como hablo mucho
me dejan suelto
para que haya silencio en casa.
¿Tú qué haces fuera de clase?,
le repitió Parlanchín,
pues que no sé leer
y me da vergüenza, contestó Tomi.
Si traes un cuaderno
y lápices de colores,
te enseño a leer y escribir.
¿Sí?, preguntó Tomi,
esta tarde lo traigo,
bien, te espero aquí:
dijo el lorito.
Parlanchín con paciencia y cariño
pintó el abecedario,
y al ladito,
una fruta,
un animal,
una flor…
En una semana
Tomi conocía las letras,
luego aprendió a juntarlas,
y mas tarde,
junto a Parlanchín
aprendió a leer.
Tomi, muy contento,
se lo contó a su amatxu,
ya se leer, dijo con una sonrisa.
¿Y como así?
preguntó la amatxu
Me ha enseñado el lorito del parque.
Me gustaría presentártelo,
dijo Tomi.
El niño y su amatxu fueron al parque.
Lo buscaron durante mucho tiempo
al lorito para darle las gracias;
y ya cansados volvieron a casa.
Al día siguiente,
Tomi se levantó contento
cogió su cuaderno y fue a clase.
un niño rebelde
que no quería ir al colegio
por no saber leer.
Su amatxu le decía:
aprenderás en clase.
Tomi lloraba mucho,
se avergonzaba de su incapacidad.
Un día salió de casa,
llegó al parque botánico,
enseguida un lorito le chistó:
chico,¿ qué haces sin ir al colegio?.
Hola,¿ como te llamas?
le pregunto Tomi;
me llamo Parlanchín,
y como hablo mucho
me dejan suelto
para que haya silencio en casa.
¿Tú qué haces fuera de clase?,
le repitió Parlanchín,
pues que no sé leer
y me da vergüenza, contestó Tomi.
Si traes un cuaderno
y lápices de colores,
te enseño a leer y escribir.
¿Sí?, preguntó Tomi,
esta tarde lo traigo,
bien, te espero aquí:
dijo el lorito.
Parlanchín con paciencia y cariño
pintó el abecedario,
y al ladito,
una fruta,
un animal,
una flor…
En una semana
Tomi conocía las letras,
luego aprendió a juntarlas,
y mas tarde,
junto a Parlanchín
aprendió a leer.
Tomi, muy contento,
se lo contó a su amatxu,
ya se leer, dijo con una sonrisa.
¿Y como así?
preguntó la amatxu
Me ha enseñado el lorito del parque.
Me gustaría presentártelo,
dijo Tomi.
El niño y su amatxu fueron al parque.
Lo buscaron durante mucho tiempo
al lorito para darle las gracias;
y ya cansados volvieron a casa.
Al día siguiente,
Tomi se levantó contento
cogió su cuaderno y fue a clase.
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