cesar curiel
Poeta que considera el portal su segunda casa
Muy triste estaba la niña,
sentada en un viejo sillón,
sus ojos tan solo miraban
una tenue luz marrón
que salía de la habitación.
Su muñeca al lado de ella
hablaba, de todo un mundo
de ilusión,
de la magia y el encanto,
de un cielo azul
y nubes de color;
de aquel soldadito rojo
y del vaquero con inspiración
de un perrito cojo
y un mentado lobo feroz.
La muñeca hablando
y hablando se esmeraba,
contando cuentos
en esa habitación,
haciendo el momento alegre
para el deleite de la niña
de buen corazón.
Que el mañana llegue pronto
y el sol traiga
muchos juegos y un mundo
de sabor.
La niña ya reía
desde aquel rincón,
y abrazando a su muñeca
un beso de premio le dio;
de un salto llego a la cama
y acurrucándose en las cobijas
hacia el mundo de los sueños
camino, para seguir con su
infancia
dentro de un mundo
de ilusiones y amor.
sentada en un viejo sillón,
sus ojos tan solo miraban
una tenue luz marrón
que salía de la habitación.
Su muñeca al lado de ella
hablaba, de todo un mundo
de ilusión,
de la magia y el encanto,
de un cielo azul
y nubes de color;
de aquel soldadito rojo
y del vaquero con inspiración
de un perrito cojo
y un mentado lobo feroz.
La muñeca hablando
y hablando se esmeraba,
contando cuentos
en esa habitación,
haciendo el momento alegre
para el deleite de la niña
de buen corazón.
Que el mañana llegue pronto
y el sol traiga
muchos juegos y un mundo
de sabor.
La niña ya reía
desde aquel rincón,
y abrazando a su muñeca
un beso de premio le dio;
de un salto llego a la cama
y acurrucándose en las cobijas
hacia el mundo de los sueños
camino, para seguir con su
infancia
dentro de un mundo
de ilusiones y amor.