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El muérdago de la amargura

danie

solo un pensamiento...
En los rotulados insomnes
del prestigio del miedo
en las noches de un plenilunio
aullando a los rencores de las venas
en los fríos glaciales
de las sombras de ventiscas
amenazantes
que se visten con antifaces de huesos
sin enterrar
en los lacerantes latidos
de las voces del dolor
revestidos de muros de súbitos lamentos
y desfigurados mantos de silencios


se oye crujir las alas de un tropel de ángeles
desgarrados
por las grises matices de un helecho
que crece hasta volverse un muérdago
en las alturas del firmamento
con su pálido éter de azul ficticio


con sus brotes que se ramifican
siglo tras siglo
noche tras noche
por el hiriente roce de los íntimos confines
del manto del desvelo
/ de la penumbra de los deseos
mudos / sordos y ciegos


/ y fue la luna una virgen que falleció
al contemplar su nacimiento
/ también fueron las estrellas mártires
al defender la sangre derramada de su pasión
/ fueron los santos y apóstoles
los sacrificados por su franca cruz
/ los corderos sobre las ascuas de una yugular ardiendo
/ sobre los colmillos de las fauces
de un guarida de viperinas serpientes


para / así / solamente ser postigos secos
quemándose
en las fintas de una traición


/ una blasfema felonía
que perdura por más de veinte siglos
nadando sobre el cauce
de un empolvado y ceniciento cielo


dejando un mar de hipótesis y dudas
que surge de la vertiente casi apagada
de una herida
que cicatrizó con la salina y árida savia de la ira
/ la misma de las muecas que perdieron su halo de fe


/ como borroneados sueños
que se vuelven en mímicas de una risa endemoniada
/ mística / sarcástica
de los azares del retoño del muérdago de la amargura
que asola con sus descomunales huertas
de frutos podridos de remordimientos
/ con su sombrío progreso
de guirnaldas de larvas que exhuman
las ruinas de las metrópolis del resentimiento


/ labrando un absurdo y oscuro resplandor
de la historia
se disemina su amargo sabor del antiguo pasado
/ del injurioso presente / del anegado futuro
por un desconcertado infinito


/ su historia promulgada
que sólo sabe hablar la lengua de la muerte
y las runas de la amnesia de la vida
 
Última edición:
En los rotulados insomnes
del prestigio del miedo
en las noches de un plenilunio
aullando a los rencores de las venas
en los fríos glaciales
de las sombras de ventiscas
amenazantes
que se visten con antifaces de huesos
sin enterrar
en los lacerantes latidos
de las voces del dolor
revestidos de muros de súbitos lamentos
y desfigurados mantos de silencios


se oye crujir las alas de un tropel de ángeles
desgarrados
por las grises matices de un helecho
que crece hasta volverse un muérdago
en las alturas del firmamento
con su pálido éter de azul ficticio


con sus brotes que se ramifican
siglo tras siglo
noche tras noche
por el hiriente roce de los íntimos confines
del manto del desvelo
/ de la penumbra de los deseos
mudos / sordos y ciegos


/ y fue la luna una virgen que falleció
al contemplar su nacimiento
/ también fueron las estrellas mártires
al defender la sangre derramada de su pasión
/ fueron los santos y apóstoles
los sacrificados por su franca cruz
/ los corderos sobre las ascuas de una yugular ardiendo
/ sobre los colmillos de las fauces
de un guarida de viperinas serpientes


para / así / solamente ser postigos secos
quemándose
en las fintas de una traición


/ una blasfema felonía
que perdura por más de veinte siglos
nadando sobre el cauce
de un empolvado y ceniciento cielo


dejando un mar de hipótesis y dudas
que surge de la vertiente casi apagada
de una herida
que cicatrizó con la salina y árida savia de la ira
/ la misma de las muecas que perdieron su halo de fe


/ como borroneados sueños
que se vuelven en mímicas de una risa endemoniada
/ mística / sarcástica
de los azares del retoño del muérdago de la amargura
que asola con sus descomunales huertas
de frutos podridos de remordimientos
/ con su sombrío progreso
de guirnaldas de larvas que exhuman
las ruinas de las metrópolis del resentimiento


/ labrando un absurdo y oscuro resplandor
de la historia
se disemina su amargo sabor del antiguo pasado
/ del injurioso presente / del anegado futuro
por un desconcertado infinito


/ su historia promulgada
que sólo sabe hablar la lengua de la muerte
y las runas de la amnesia de la vida
Allá donde habite el muérdago de la amargura difícil será hallar el elixir de la venturanza que esta vida aveces procura.
Soberbio trabajo admirado Daniel digno de ser loado tantas veces sea leído.
Cordial saludo amigo y abrazos
 
Allá donde habite el muérdago de la amargura difícil será hallar el elixir de la venturanza que esta vida aveces procura.
Soberbio trabajo admirado Daniel digno de ser loado tantas veces sea leído.
Cordial saludo amigo y abrazos


El muérdago de la amargura y sus frutos…, amigo.

Frutos podridos que con sus dos piernas caminan por el mundo.


Gracias por tu paso y tu tiempo en la lectura.

Un abrazo
 
bellamente misticas tus palabras me llenaron de inspiración! me encanto

también fueron las estrellas mártires
al defender la sangre derramada de su pasión
 
Última edición:
En los rotulados insomnes
del prestigio del miedo
en las noches de un plenilunio
aullando a los rencores de las venas
en los fríos glaciales
de las sombras de ventiscas
amenazantes
que se visten con antifaces de huesos
sin enterrar
en los lacerantes latidos
de las voces del dolor
revestidos de muros de súbitos lamentos
y desfigurados mantos de silencios


se oye crujir las alas de un tropel de ángeles
desgarrados
por las grises matices de un helecho
que crece hasta volverse un muérdago
en las alturas del firmamento
con su pálido éter de azul ficticio


con sus brotes que se ramifican
siglo tras siglo
noche tras noche
por el hiriente roce de los íntimos confines
del manto del desvelo
/ de la penumbra de los deseos
mudos / sordos y ciegos


/ y fue la luna una virgen que falleció
al contemplar su nacimiento
/ también fueron las estrellas mártires
al defender la sangre derramada de su pasión
/ fueron los santos y apóstoles
los sacrificados por su franca cruz
/ los corderos sobre las ascuas de una yugular ardiendo
/ sobre los colmillos de las fauces
de un guarida de viperinas serpientes


para / así / solamente ser postigos secos
quemándose
en las fintas de una traición


/ una blasfema felonía
que perdura por más de veinte siglos
nadando sobre el cauce
de un empolvado y ceniciento cielo


dejando un mar de hipótesis y dudas
que surge de la vertiente casi apagada
de una herida
que cicatrizó con la salina y árida savia de la ira
/ la misma de las muecas que perdieron su halo de fe


/ como borroneados sueños
que se vuelven en mímicas de una risa endemoniada
/ mística / sarcástica
de los azares del retoño del muérdago de la amargura
que asola con sus descomunales huertas
de frutos podridos de remordimientos
/ con su sombrío progreso
de guirnaldas de larvas que exhuman
las ruinas de las metrópolis del resentimiento


/ labrando un absurdo y oscuro resplandor
de la historia
se disemina su amargo sabor del antiguo pasado
/ del injurioso presente / del anegado futuro
por un desconcertado infinito


/ su historia promulgada
que sólo sabe hablar la lengua de la muerte
y las runas de la amnesia de la vida


Excelente su poema Danie,saludo
 
Te felicito Danie, tu poema es un derroche de talento piético. Magníficas metáforas y una riqueza del léxico que no es muy habitual en el portal hacen de tu poema un trabajo de calidad.
La ausencia de comas y puntos ya es un estilo utilizado por poetas famosos anteriores , que en este poema realmente es un acierto, pue la lectura sin pausas del mismo parece lo adecuado para un poema como éste.

Prestigio del miedo, azul ficticio, estrellas mártires, guirnaldas de larvas......

Mi aplauso al trabajo literario. El fondo del mensaje creo que es una crítica a la interpretación que el hombre hizo de los postulados de los primeros seguidores de Jesús. Quizás no sea así, pero las interpretaciones de un poema pueden ser infinitas.

Abrazos y aplausos

En los rotulados insomnes
del prestigio del miedo
en las noches de un plenilunio
aullando a los rencores de las venas
en los fríos glaciales
de las sombras de ventiscas
amenazantes
que se visten con antifaces de huesos
sin enterrar
en los lacerantes latidos
de las voces del dolor
revestidos de muros de súbitos lamentos
y desfigurados mantos de silencios


se oye crujir las alas de un tropel de ángeles
desgarrados
por las grises matices de un helecho
que crece hasta volverse un muérdago
en las alturas del firmamento
con su pálido éter de azul ficticio


con sus brotes que se ramifican
siglo tras siglo
noche tras noche
por el hiriente roce de los íntimos confines
del manto del desvelo
/ de la penumbra de los deseos
mudos / sordos y ciegos


/ y fue la luna una virgen que falleció
al contemplar su nacimiento
/ también fueron las estrellas mártires
al defender la sangre derramada de su pasión
/ fueron los santos y apóstoles
los sacrificados por su franca cruz
/ los corderos sobre las ascuas de una yugular ardiendo
/ sobre los colmillos de las fauces
de un guarida de viperinas serpientes


para / así / solamente ser postigos secos
quemándose
en las fintas de una traición


/ una blasfema felonía
que perdura por más de veinte siglos
nadando sobre el cauce
de un empolvado y ceniciento cielo


dejando un mar de hipótesis y dudas
que surge de la vertiente casi apagada
de una herida
que cicatrizó con la salina y árida savia de la ira
/ la misma de las muecas que perdieron su halo de fe


/ como borroneados sueños
que se vuelven en mímicas de una risa endemoniada
/ mística / sarcástica
de los azares del retoño del muérdago de la amargura
que asola con sus descomunales huertas
de frutos podridos de remordimientos
/ con su sombrío progreso
de guirnaldas de larvas que exhuman
las ruinas de las metrópolis del resentimiento


/ labrando un absurdo y oscuro resplandor
de la historia
se disemina su amargo sabor del antiguo pasado
/ del injurioso presente / del anegado futuro
por un desconcertado infinito


/ su historia promulgada
que sólo sabe hablar la lengua de la muerte
y las runas de la amnesia de la vida
En los rotulados insomnes
del prestigio del miedo
en las noches de un plenilunio
aullando a los rencores de las venas
en los fríos glaciales
de las sombras de ventiscas
amenazantes
que se visten con antifaces de huesos
sin enterrar
en los lacerantes latidos
de las voces del dolor
revestidos de muros de súbitos lamentos
y desfigurados mantos de silencios


se oye crujir las alas de un tropel de ángeles
desgarrados
por las grises matices de un helecho
que crece hasta volverse un muérdago
en las alturas del firmamento
con su pálido éter de azul ficticio


con sus brotes que se ramifican
siglo tras siglo
noche tras noche
por el hiriente roce de los íntimos confines
del manto del desvelo
/ de la penumbra de los deseos
mudos / sordos y ciegos


/ y fue la luna una virgen que falleció
al contemplar su nacimiento
/ también fueron las estrellas mártires
al defender la sangre derramada de su pasión
/ fueron los santos y apóstoles
los sacrificados por su franca cruz
/ los corderos sobre las ascuas de una yugular ardiendo
/ sobre los colmillos de las fauces
de un guarida de viperinas serpientes


para / así / solamente ser postigos secos
quemándose
en las fintas de una traición


/ una blasfema felonía
que perdura por más de veinte siglos
nadando sobre el cauce
de un empolvado y ceniciento cielo


dejando un mar de hipótesis y dudas
que surge de la vertiente casi apagada
de una herida
que cicatrizó con la salina y árida savia de la ira
/ la misma de las muecas que perdieron su halo de fe


/ como borroneados sueños
que se vuelven en mímicas de una risa endemoniada
/ mística / sarcástica
de los azares del retoño del muérdago de la amargura
que asola con sus descomunales huertas
de frutos podridos de remordimientos
/ con su sombrío progreso
de guirnaldas de larvas que exhuman
las ruinas de las metrópolis del resentimiento


/ labrando un absurdo y oscuro resplandor
de la historia
se disemina su amargo sabor del antiguo pasado
/ del injurioso presente / del anegado futuro
por un desconcertado infinito


/ su historia promulgada
que sólo sabe hablar la lengua de la muerte
y las runas de la amnesia de la vida
 
En los rotulados insomnes
del prestigio del miedo
en las noches de un plenilunio
aullando a los rencores de las venas
en los fríos glaciales
de las sombras de ventiscas
amenazantes
que se visten con antifaces de huesos
sin enterrar
en los lacerantes latidos
de las voces del dolor
revestidos de muros de súbitos lamentos
y desfigurados mantos de silencios


se oye crujir las alas de un tropel de ángeles
desgarrados
por las grises matices de un helecho
que crece hasta volverse un muérdago
en las alturas del firmamento
con su pálido éter de azul ficticio


con sus brotes que se ramifican
siglo tras siglo
noche tras noche
por el hiriente roce de los íntimos confines
del manto del desvelo
/ de la penumbra de los deseos


mudos / sordos y ciegos

/ y fue la luna una virgen que falleció
al contemplar su nacimiento
/ también fueron las estrellas mártires
al defender la sangre derramada de su pasión
/ fueron los santos y apóstoles
los sacrificados por su franca cruz
/ los corderos sobre las ascuas de una yugular ardiendo
/ sobre los colmillos de las fauces
de un guarida de viperinas serpientes


para / así / solamente ser postigos secos
quemándose
en las fintas de una traición


/ una blasfema felonía
que perdura por más de veinte siglos
nadando sobre el cauce
de un empolvado y ceniciento cielo


dejando un mar de hipótesis y dudas
que surge de la vertiente casi apagada
de una herida
que cicatrizó con la salina y árida savia de la ira
/ la misma de las muecas que perdieron su halo de fe


/ como borroneados sueños
que se vuelven en mímicas de una risa endemoniada
/ mística / sarcástica
de los azares del retoño del muérdago de la amargura
que asola con sus descomunales huertas
de frutos podridos de remordimientos
/ con su sombrío progreso
de guirnaldas de larvas que exhuman
las ruinas de las metrópolis del resentimiento


/ labrando un absurdo y oscuro resplandor
de la historia
se disemina su amargo sabor del antiguo pasado
/ del injurioso presente / del anegado futuro
por un desconcertado infinito


/ su historia promulgada
que sólo sabe hablar la lengua de la muerte
y las runas de la amnesia de la vida


Excelente poema con esa temática oscura que envuelve tus versos. Remolinos de inquietudes se dibujan.

Un placer pasear por tu buena poesía.

Un abrazo
 
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