Orfelunio
Poeta veterano en el portal
El monstruo del amor
Soy un monigote
al que llaman el monstruo del amor,
porque tengo en el cogote
corazones de perol.
En aquella calle y en aquella industria
había un hombre en porra;
cuando llegué toda era mustia
y sólo vi una cachiporra.
Yo que soy el monstruo del amor,
no vi zorro y no vi zorra,
fui, a quien daban la mamporra
siendo piel de aquel tambor.
Y no robé, que no, que no,
que razoné la sinrazón;
y aquel mal hombre
que me atendió,
nada me esconde,
de su discurso con el bastón.
Pero siendo el monstruo del amor,
el que se pone en cualquier coche,
mirando al frente, de cara al sol,
por ser tan rojo no hubo reproche,
le di la noche de su zurrón.
Tan a gusto se quedó,
que a troche y moche,
no conocía lo que quería,
ni conoció, cuando era día,
y al ver al monstruo anocheció.