Un líder "fuerte"es bueno para un país, así piensan muchos en todo el mundo. Pero es así?
Ganancia propia. La necesidad de un líder fuerte es muy notable, ya que no hay evidencia científica de que beneficie a un país, quizás es todo lo contrario. La historia muestra que a los países con poder político concentrado les va peor economicamente que a los países con gobiernos elegidos democraticamente. Los países con un régimen autoritario también carecen de poder de innovación. Recientemente se encontró que las sociedades dirigidas por hombres han salido peor de la primera ola del corona que aquellas con una jefa de Estado. Posiblemente eso tiene que ver con la diferencia en el estilo del liderazgo, las mujeres líderes gobiernan de manera más democrática y con más posibilidades de escuchar a los expertos. Además se ha visto que los líderes de estilo autoritario abusan de su posición de poder en beneficio propio. Están más dispuestos a expulsar a un empleado de alto rendimiento del grupo si pueden usarlo para fortalecer su propia posición de poder.
Más temido que amado. Entonces, por qué nos gusta tener un líder fuerte a la cabeza? Probablemente se debe al miedo y la incertidumbre. Efectivamente, en tiempos de crisis, nos gustaría alguien que tome una posición dominante y tenga esa experiencia. Entonces nos guíamos facilmente por el lenguaje muscular y las características externas como un rostro masculino, una altura superior a la media y un cuerpo entrenado, como si eso dijera algo sobre sus habilidades de liderazgo de alguien. esto se aplica aún más cuando existe una fuerte desigualdad económica y social. Tal situación aumenta el miedo a perder nuestras propiedades e ingresos, lo que nos hace más propensos a buscar refugio con un jefe de estado poderoso.
En la actualidad, la teoría del líder fuerte está alimentada por los libros de gestión populares que arrastran al reino animal. Algunas especies de animales como ciervos, leones y gorilas, viven en grupos con una jerarquía de dominancia por debajo del macho alfa. Estos conocimientos se utilizan luego para explicar el comportamiento de gerentes, directores ejecutivos y políticos.
Pero con esto están bastante equivocados, porque cada especie animal tiene su propia hostoria evolutiva. Los seres humanos evolucionaron en pequeños grupos de cazadores-recolectores, en las que la cooperación basada en la reciprocidad era la norma y el dominio y la codicia no eran toleradas. Esas sociedades igualitarias tenían líderes informales, los llamados grandes hombres, pero su influencia se basaba en primer lugar en la experiencia y habilidades sociales (diplomacia) Fuera de estos dominios, su influencia era limitada.
Carácter que se refuerza a sí mismo. Entonces, la idea del líder fuerte se basa en teorías populares de liderazgo que son inconscientes con la realidad. La persistencia de ese mito se debe a su caracter autorreforzante: si pensamos que es cierto, actuaremos en consecuencia y se convertirá en la norma. En nuestra sociedad, esto ocurre en varias formas, especialmente en la educación. He aquí un ejemplo. Cuando en las lecciones de historia en la escuela se presta atención principalmente a personajes históricos como A. el Grande, Napoleón, Churchill etc, los estudiantes comienzan a creer que nuestra historia Europea fue determinada por ellos.
Los medios de comunicación están haciendo lo mismo aquí y ahora. Casi todos los tweets de Donald T. es mundialmente noticia y es tratable como si fuera una decisión formal del gobierno de los estados Unidos.
Por supuesto, a los propios líderes también les gusta mantener este mito. Sin ir más lejos un ejemplo, en su autobiografía, Blair dijo: "No el partido, pero gané yo las elecciones en tres ocasiones". Los líderes que quieren parecer fuertes están señalando instituciones débiles. Cuando la gente común y corriente comienza a dudar de la independencia del poder judicial, la policía y los medios de comunicación, el llamado a un líder se hace más fuerte. Los grandes líderes pueden beneficiarse de esta crisis de confianza. Los países más grandes, asignana cada vez más poder a sus líderes, esto sirve de ejemplo para el resto del mundo. esto alimenta la ilusión de que, como país, no peude permitirse un "lider debil", porque entonces perdería terreno del juego internacional.
Ganancia propia. La necesidad de un líder fuerte es muy notable, ya que no hay evidencia científica de que beneficie a un país, quizás es todo lo contrario. La historia muestra que a los países con poder político concentrado les va peor economicamente que a los países con gobiernos elegidos democraticamente. Los países con un régimen autoritario también carecen de poder de innovación. Recientemente se encontró que las sociedades dirigidas por hombres han salido peor de la primera ola del corona que aquellas con una jefa de Estado. Posiblemente eso tiene que ver con la diferencia en el estilo del liderazgo, las mujeres líderes gobiernan de manera más democrática y con más posibilidades de escuchar a los expertos. Además se ha visto que los líderes de estilo autoritario abusan de su posición de poder en beneficio propio. Están más dispuestos a expulsar a un empleado de alto rendimiento del grupo si pueden usarlo para fortalecer su propia posición de poder.
Más temido que amado. Entonces, por qué nos gusta tener un líder fuerte a la cabeza? Probablemente se debe al miedo y la incertidumbre. Efectivamente, en tiempos de crisis, nos gustaría alguien que tome una posición dominante y tenga esa experiencia. Entonces nos guíamos facilmente por el lenguaje muscular y las características externas como un rostro masculino, una altura superior a la media y un cuerpo entrenado, como si eso dijera algo sobre sus habilidades de liderazgo de alguien. esto se aplica aún más cuando existe una fuerte desigualdad económica y social. Tal situación aumenta el miedo a perder nuestras propiedades e ingresos, lo que nos hace más propensos a buscar refugio con un jefe de estado poderoso.
En la actualidad, la teoría del líder fuerte está alimentada por los libros de gestión populares que arrastran al reino animal. Algunas especies de animales como ciervos, leones y gorilas, viven en grupos con una jerarquía de dominancia por debajo del macho alfa. Estos conocimientos se utilizan luego para explicar el comportamiento de gerentes, directores ejecutivos y políticos.
Pero con esto están bastante equivocados, porque cada especie animal tiene su propia hostoria evolutiva. Los seres humanos evolucionaron en pequeños grupos de cazadores-recolectores, en las que la cooperación basada en la reciprocidad era la norma y el dominio y la codicia no eran toleradas. Esas sociedades igualitarias tenían líderes informales, los llamados grandes hombres, pero su influencia se basaba en primer lugar en la experiencia y habilidades sociales (diplomacia) Fuera de estos dominios, su influencia era limitada.
Carácter que se refuerza a sí mismo. Entonces, la idea del líder fuerte se basa en teorías populares de liderazgo que son inconscientes con la realidad. La persistencia de ese mito se debe a su caracter autorreforzante: si pensamos que es cierto, actuaremos en consecuencia y se convertirá en la norma. En nuestra sociedad, esto ocurre en varias formas, especialmente en la educación. He aquí un ejemplo. Cuando en las lecciones de historia en la escuela se presta atención principalmente a personajes históricos como A. el Grande, Napoleón, Churchill etc, los estudiantes comienzan a creer que nuestra historia Europea fue determinada por ellos.
Los medios de comunicación están haciendo lo mismo aquí y ahora. Casi todos los tweets de Donald T. es mundialmente noticia y es tratable como si fuera una decisión formal del gobierno de los estados Unidos.
Por supuesto, a los propios líderes también les gusta mantener este mito. Sin ir más lejos un ejemplo, en su autobiografía, Blair dijo: "No el partido, pero gané yo las elecciones en tres ocasiones". Los líderes que quieren parecer fuertes están señalando instituciones débiles. Cuando la gente común y corriente comienza a dudar de la independencia del poder judicial, la policía y los medios de comunicación, el llamado a un líder se hace más fuerte. Los grandes líderes pueden beneficiarse de esta crisis de confianza. Los países más grandes, asignana cada vez más poder a sus líderes, esto sirve de ejemplo para el resto del mundo. esto alimenta la ilusión de que, como país, no peude permitirse un "lider debil", porque entonces perdería terreno del juego internacional.