Orfelunio
Poeta veterano en el portal
EL MIMO
Erase una mañana en el país
doblándose las bocas de dolor,
sus muecas son del mimo que infeliz
nos deja su teatro del amor.
Sonríe cuando pasan con su anís
los hombres de tristeza superior,
el mimo de tristezas sabe ir,
el hombre su limosna concedió.
Los mimos doblemente suvenir
son diestros en el arte del perdón,
se alegran si les dejas el tapiz
vacío y con la cara de estupor.
Por eso el mimo debe ser un tanto
caricia y a la vez sutil engaño,
que fija su mirada siempre al canto
y llora cuando seco está su apaño.