Jesus Sanmartin
Poeta recién llegado
De madrugada,
el viento sacudía mis ventanas,
parecía llamarme,
avisarme de que algo, extraño,
iba a sucederme.
Desperté de mi sueño,
y acudí a su busca,
estaba solo y asustado,
tenía frío,
y no había nadie en la calle.
De pronto,
una ráfaga se levantó,
comenzó a envolverme,
parecía que el viento,
tenía algo que decirme.
-Alea iacta est,
tu vida en sus finales está,
la espera, inutil es.
Asustado, corrí desesperado,
despavorido por el mensaje,
escrito en latin antiguo,
que parecía avisarme,
de una muerte próxima.
No conseguí despertarme
aquella noche.
Desperté en un sitio blanco,
lleno de jardines,
mientras, el viento, me arropaba.
el viento sacudía mis ventanas,
parecía llamarme,
avisarme de que algo, extraño,
iba a sucederme.
Desperté de mi sueño,
y acudí a su busca,
estaba solo y asustado,
tenía frío,
y no había nadie en la calle.
De pronto,
una ráfaga se levantó,
comenzó a envolverme,
parecía que el viento,
tenía algo que decirme.
-Alea iacta est,
tu vida en sus finales está,
la espera, inutil es.
Asustado, corrí desesperado,
despavorido por el mensaje,
escrito en latin antiguo,
que parecía avisarme,
de una muerte próxima.
No conseguí despertarme
aquella noche.
Desperté en un sitio blanco,
lleno de jardines,
mientras, el viento, me arropaba.