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El mar, las olas y los niños

Melementos

Poeta adicto al portal
El mar está calmado en sus gélidas aguas
el viento sopla fuerte y las impulsa
formando olas grandes y pequeñas,
cuando llegan a la orilla de la playa
éstas bordean la tibia arena.

Y unos niños con pies descalzos
van dejando sus huellas,
a su paso las olas avanzan y retroceden
borrando cada una de ellas.

Ellos ríen y chapotean con mucha alegría
deciden meterse en la playa,
sus padres muy atentos vigilan.

Porque cuando las olas son grandes
se desplazan con velocidad hacia la orilla
empujan o arrastran mar adentro
¡allí está el peligro!

Deciden sentarse en la arena,
esperan las olas amainen...
al cabo de un rato, llega la brisa tenue
y con el mar ya calmado
corren alegremente y se zambullen en la playa.


 
Última edición:
El mar está calmado en sus gélidas aguas
el viento sopla fuerte y las impulsa
formando olas grandes y pequeñas,
cuando llegan a la orilla de la playa
éstas bordean la tibia arena.

Y unos niños con pies descalzos
van dejando sus huellas,
a su paso las olas avanzan y retroceden
borrando cada una de ellas.

Ellos ríen y chapotean con mucha alegría
deciden meterse en la playa,
sus padres muy atentos vigilan.

Porque cuando las olas son grandes
se desplazan con velocidad hacia la orilla
empujan o arrastran mar adentro
¡allí está el peligro!

Deciden sentarse en la arena,
esperan las olas amainen...
al cabo de un rato, llega la brisa tenue
y con el mar ya calmado
corren alegremente y se zambullen en la playa.


Hermoso paisaje en sus bellos versos!
 
El mar está calmado en sus gélidas aguas
el viento sopla fuerte y las impulsa
formando olas grandes y pequeñas,
cuando llegan a la orilla de la playa
éstas bordean la tibia arena.

Y unos niños con pies descalzos
van dejando sus huellas,
a su paso las olas avanzan y retroceden
borrando cada una de ellas.

Ellos ríen y chapotean con mucha alegría
deciden meterse en la playa,
sus padres muy atentos vigilan.

Porque cuando las olas son grandes
se desplazan con velocidad hacia la orilla
empujan o arrastran mar adentro
¡allí está el peligro!

Deciden sentarse en la arena,
esperan las olas amainen...
al cabo de un rato, llega la brisa tenue
y con el mar ya calmado
corren alegremente y se zambullen en la playa.


Los niños entre esas formas juguetonas de las olas, fuertes al inicio para
que ellos esperen esa calma que patrocine el juego acuático mas cabal. me ha
gustado mucho el consejo que encierra la obra. saludos amables de luzyabsenta
 
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