EL MAR EN LLAMAS
Un bosque de liras incendiadas
como miradas que huyen del naufragio
todo un bosque de liras que en fuego expiran
ardiendo invulnerables al exilio.
Torvas llamas con disforme aletear
agitan subrepticias las sonoras cuerdas del aire
y tejen mientras danzan la más dulce melodía
calcinadas como un hereje mártir.
Llamas como olas envueltas en sus sonidos.
Agónicas en su batalla por definir un presente
Olas y llamas en paralelo incorpóreo
habitadas por la música de cadáveres sonoros.
De nuevo el mar disolviendo mis horas nuevas
Atrás quedaron las sierras y las tierras que las fundieron
De nuevo el mar y las sirenas de plata que me acogen
como un prófugo de las rocas y las liras de ígnea melodía.
Asombro como de galaxia incógnita
ordalía obligada del ausente que regresa
otra luz del mismo sol que es misterio y es acervo
(pero es diferente el azul).
Se ausentaron para siempre los brillos húmedos de las pizarras
los perfiles como de reloj parado de aquellos bruscos canchales
la lluvia inconclusa de las hojas suspirantes de la encina
Fue el abrupto cierre de un libro que pasó a ser incunable.
Y en la nueva geografía me defino como barco o como ave
Necesito todo el aire para dibujar mi mundo
Necesito todo el mar para equivocar mi ausencia
Necesito un sólo puerto donde aguardar tu llegada.
Un bosque de liras incendiadas
como miradas que huyen del naufragio
todo un bosque de liras que en fuego expiran
ardiendo invulnerables al exilio.
Torvas llamas con disforme aletear
agitan subrepticias las sonoras cuerdas del aire
y tejen mientras danzan la más dulce melodía
calcinadas como un hereje mártir.
Llamas como olas envueltas en sus sonidos.
Agónicas en su batalla por definir un presente
Olas y llamas en paralelo incorpóreo
habitadas por la música de cadáveres sonoros.
De nuevo el mar disolviendo mis horas nuevas
Atrás quedaron las sierras y las tierras que las fundieron
De nuevo el mar y las sirenas de plata que me acogen
como un prófugo de las rocas y las liras de ígnea melodía.
Asombro como de galaxia incógnita
ordalía obligada del ausente que regresa
otra luz del mismo sol que es misterio y es acervo
(pero es diferente el azul).
Se ausentaron para siempre los brillos húmedos de las pizarras
los perfiles como de reloj parado de aquellos bruscos canchales
la lluvia inconclusa de las hojas suspirantes de la encina
Fue el abrupto cierre de un libro que pasó a ser incunable.
Y en la nueva geografía me defino como barco o como ave
Necesito todo el aire para dibujar mi mundo
Necesito todo el mar para equivocar mi ausencia
Necesito un sólo puerto donde aguardar tu llegada.