ELECTRA
Poeta fiel al portal
"EL LOCO"
Te levantaste en la mañana
entre las ostras dormidas,
navegaste hasta otras aguas
que se creyeron perdidas,
sordo, mudo, terco, inerme,
confiando en tu agudo instinto
preferiste un dìa la muerte
que un paupérrimo destino,
y te llamaron el loco,
quijotesco hombre valiente,
pero te importó tan poco
lo que dijera la gente.
Tu olfato perseverante
te guiaba por tus senderos
ni los círculos de Dante
apagaron tu arrojo fiero,
bravías olas,
lluvias borrascosas,
tormentas amargas,
ventiscas furiosas,
nada pudo hundir
tu fuerte velero,
nada pudo hacer morir
tu espíritu guerrero.
Pero al final y al cabo
de no ser por la locura
que te movió a sumirte
en el mar de la aventura,
no serías el gran artista,
filósofo de gran decoro
que un día, en la más bella isla
encontró el más grande tesoro.
Te levantaste en la mañana
entre las ostras dormidas,
navegaste hasta otras aguas
que se creyeron perdidas,
sordo, mudo, terco, inerme,
confiando en tu agudo instinto
preferiste un dìa la muerte
que un paupérrimo destino,
y te llamaron el loco,
quijotesco hombre valiente,
pero te importó tan poco
lo que dijera la gente.
Tu olfato perseverante
te guiaba por tus senderos
ni los círculos de Dante
apagaron tu arrojo fiero,
bravías olas,
lluvias borrascosas,
tormentas amargas,
ventiscas furiosas,
nada pudo hundir
tu fuerte velero,
nada pudo hacer morir
tu espíritu guerrero.
Pero al final y al cabo
de no ser por la locura
que te movió a sumirte
en el mar de la aventura,
no serías el gran artista,
filósofo de gran decoro
que un día, en la más bella isla
encontró el más grande tesoro.