noskrad
Poeta asiduo al portal
Soy la voz del coro de nuestro silencio,
fue un placer conocerte,
una desgracia olvidarte,
pasando a saltos entre el tiempo y el espacio,
extraña combinación entre insensatez y sabiduría,
perdido y sin rumbo en agonía,
como Parsifal buscando el santo Grial,
buscando la felicidad en una ajena realidad.
No te levantes del trono ni pierdas la corona de espadas,
tu buen juicio no dejará olvidar aquellos momentos reales de felicidad,
siempre y cuando no cortes la memoria con tu espada en la diestra,
si bien la inclinación de la balanza señala que corten cabezas,
para los humanos un instrumento de venganza para los dioses de justicia,
Themis y su expiación de voluntad en un corazón,
nunca fueron suficientes las frases buscando el perdón,
el Loco buscando Justicia y otros el amor.
La penumbra lunar nunca tuvo cabida en el mar,
acción y reacción, engaños y manipulación, castigo y dolor, expiación y perdón,
la secuencia de un demente nunca tiene relación,
sólo algunos números en conmemoración,
es la mínima ofrenda por cumplir el orden del arcano mayor,
por el reflejo de mi reloj en tu espejo,
por ser un loco y hacer de la esperanza mi juego.
fue un placer conocerte,
una desgracia olvidarte,
pasando a saltos entre el tiempo y el espacio,
extraña combinación entre insensatez y sabiduría,
perdido y sin rumbo en agonía,
como Parsifal buscando el santo Grial,
buscando la felicidad en una ajena realidad.
No te levantes del trono ni pierdas la corona de espadas,
tu buen juicio no dejará olvidar aquellos momentos reales de felicidad,
siempre y cuando no cortes la memoria con tu espada en la diestra,
si bien la inclinación de la balanza señala que corten cabezas,
para los humanos un instrumento de venganza para los dioses de justicia,
Themis y su expiación de voluntad en un corazón,
nunca fueron suficientes las frases buscando el perdón,
el Loco buscando Justicia y otros el amor.
La penumbra lunar nunca tuvo cabida en el mar,
acción y reacción, engaños y manipulación, castigo y dolor, expiación y perdón,
la secuencia de un demente nunca tiene relación,
sólo algunos números en conmemoración,
es la mínima ofrenda por cumplir el orden del arcano mayor,
por el reflejo de mi reloj en tu espejo,
por ser un loco y hacer de la esperanza mi juego.