Aguas benditas del santo olvido. Río glorioso. Donde los espíritus del mundo ultramundano sacian su sed pecaminosa. Para luego circular por los círculos infernales del Hades. En un paroxismo baquico de belleza ojizarca. Oh ! Leteo. Río y fontana fundida. Ambrosía ascendente. Que a las almas que Hermes vaporoso guía. Tras la muerte aguerrida a este mundo de tinieblas y luz intermitente. Insaciable maná. Que guarda Caronte a aquellas sombras que se arrastran como pérfidas siluetas. En busca del santo olvido. Para luego rotar en el círculo eterno de las reencarnaciones. De dulce y fresco paladar es tu sabor hipnótico. De premura y astringente paladar dejas en los espectros. Perdidos a la vida terrenal. Y ganados a la negra niebla del Elíseo recién resucitado.