Évano
Libre, sin dioses.
El tiempo ha destrozado mis escudos,
adargas de pieles inopias que dejaron
en la intemperie más profunda mi latir.
Un pecho blanco para diana
de lanzas de bocas de viento.
Las lascas de la piedra reventaron
cristales y colores de mis ojos.
De golpe las cumbres fueron de bronce y barro,
hierros, sombras de hojarasca revoloteando
entre rayos fríos y ramas y esqueletos.
Ahora sé que anduve paisajes inocuos.
Ahora sé que anduve sobre aguas
mientras ardían los paisajes al antojo
de tantos diablos como no vieron mis ojos.
adargas de pieles inopias que dejaron
en la intemperie más profunda mi latir.
Un pecho blanco para diana
de lanzas de bocas de viento.
Las lascas de la piedra reventaron
cristales y colores de mis ojos.
De golpe las cumbres fueron de bronce y barro,
hierros, sombras de hojarasca revoloteando
entre rayos fríos y ramas y esqueletos.
Ahora sé que anduve paisajes inocuos.
Ahora sé que anduve sobre aguas
mientras ardían los paisajes al antojo
de tantos diablos como no vieron mis ojos.
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