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El latir de una piedra sobre el agua

Évano

Libre, sin dioses.
El tiempo ha destrozado mis escudos,
adargas de pieles inopias que dejaron
en la intemperie más profunda mi latir.

Un pecho blanco para diana
de lanzas de bocas de viento.

Las lascas de la piedra reventaron
cristales y colores de mis ojos.

De golpe las cumbres fueron de bronce y barro,
hierros, sombras de hojarasca revoloteando
entre rayos fríos y ramas y esqueletos.

Ahora sé que anduve paisajes inocuos.
Ahora sé que anduve sobre aguas
mientras ardían los paisajes al antojo
de tantos diablos como no vieron mis ojos.
 
Última edición:
Eso pasa cuando bajas la guardia, puedes hasta andar sobre el agua y eso si siempre decir lo que se te antoje, jeje, a mi en este caso se me antojaría una radiografía de mente --ojo, ve a saber que saldria entre lo que ves, piensas, sientes y dices-seguro cosas lindas y otras atrabancadas jaja
bueno , mejor no divago mas jaja, solo abrazos vagos o divagantes
 
A estas horas casi que no voy a plantearme de qué habla (mañana lo repasaré con más detenimiento), pero decirle que me gustó, señor Évano, en especial la última estrofa. Un abrazo amigo.
 
Évano;5317211 dijo:
Con el tiempo destrozado de mi escudo
una adarga de piel inopia me dejó
en la intemperie más profunda el latir
de un pecho blanco en la diana
para lanzas de bocas de viento.

Las lascas de la piedra reventaron
los cristales y el color de mis ojos.

De golpe, las cumbres, en bronce y barro,
hierros, sombras de hojarasca revoloteando
entre rayos fríos, ramas y esqueletos.

Ahora sé que anduve paisajes inocuos.
Ahora sé que anduve sobre aguas
mientras ardían las cumbres al antojo
de tantos diablos como no vieron mis ojos.

Siempre un posicionamiento que es cierre para analizar
la consecuencia de los actos. magnifica contemplacion
que desprende necesidad. felicidades. luzyabsenta
 
El tiempo ha destrozado mis escudos,
adargas de pieles inopias que dejaron
en la intemperie más profunda mi latir.

Un pecho blanco para diana
de lanzas de bocas de viento.

Las lascas de la piedra reventaron
cristales y colores de mis ojos.

De golpe las cumbres fueron de bronce y barro,
hierros, sombras de hojarasca revoloteando
entre rayos fríos y ramas y esqueletos.

Ahora sé que anduve paisajes inocuos.
Ahora sé que anduve sobre aguas
mientras ardían los paisajes al antojo
de tantos diablos como no vieron mis ojos.


Bueno, bueno, bueno, ya desde el comienzo con ese título me quedé prendada...., qué precioso poema!
Muchísimas felicidades!!

Un abrazo

Palmira
 
Cenizas, rescoldos, hogueras, quemazón y ardor, pero rescata lo bueno, amigo, anduviste por paisajes y los paisajes por más que se quemen siempre se guardan en la memoria.

Además entre nos, tu sensibilidad poética demuestra que no tienes para nada un corazón de piedra.

Un abrazo grande.
 
Creo que esa piedra late hoy zambullida en una profunda melancolía y tendrá que salir a flote más temprano que tarde. Unas imágenes realmente bellas, amigo. Me ha gustado el poema.
PD: Me encanta la coletilla esa de "Reservadas todas mis obligaciones". Un abrazo, Vicente.
 
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