Laberinto de formas inconexas,
que mis ojos recorren con anhelo,
buscando quién los saque de sus dudas,
es la tierra que piso, el mar y el cielo.
Frontera de las nadas absolutas.
Testigo de la esencia más suprema.
Prisión material, ésta,
donde habita mi ser, con apariencia.
Ni niego ni confirmo.
De nada en este mundo estoy seguro.
Aquí se funde el cielo y el abismo,
y lo real naufraga en un vacío
que levanta borrascas de quimeras,
con las que el ser se nutre a su albedrío.
No existo "porque pienso".
Ni pienso "porque existo",
es mucho más complejo el laberinto.
Metafísica pura,
que escudriñar apenas si consigo.
Mas, me dice el instinto...
Que el mundo existe
porque yo lo observo,
porque yo lo siento,
porque yo lo aspiro.
Recaredo.
que mis ojos recorren con anhelo,
buscando quién los saque de sus dudas,
es la tierra que piso, el mar y el cielo.
Frontera de las nadas absolutas.
Testigo de la esencia más suprema.
Prisión material, ésta,
donde habita mi ser, con apariencia.
Ni niego ni confirmo.
De nada en este mundo estoy seguro.
Aquí se funde el cielo y el abismo,
y lo real naufraga en un vacío
que levanta borrascas de quimeras,
con las que el ser se nutre a su albedrío.
No existo "porque pienso".
Ni pienso "porque existo",
es mucho más complejo el laberinto.
Metafísica pura,
que escudriñar apenas si consigo.
Mas, me dice el instinto...
Que el mundo existe
porque yo lo observo,
porque yo lo siento,
porque yo lo aspiro.
Recaredo.