EL JARDÍN DEL COLIBRÍ
Un bonito colibrí visita todos los días
el jardín de la ilusión que mi pasión encendiera
cuando con marcado acento juró que ella me quería
y que por tanto anhelaba que yo también la quisiera.
Ese jardín encantado que refrescaba la brisa
era foro apasionado para nuestras alegrías,
allí siempre jugueteaba envidiando sus caricias
el bonito colibrí que sus sueños consentía.
Nos pasaba el tiempo a prisa. Nada nos entretenía,
sólo el afán de querernos entre risas y azucenas
separaba las angustias que el colibrí comprendía
y recordaba el momento de nuestra pasión primera.
Más el tiempo que no cesa en su transitorio afán
fue cerrando los portales de encuentros en el jardín
y como cosa sabida en medio de tanto mal
se alejó de nuestro lado el precioso colibrí.
No volvimos a querernos con el loco frenesí
que arrullaba nuestros sueños compartidos en amor,
tampoco volvió a mirarnos el bonito colibrí,
de tal forma nos dejamos separar por un adiós.
Y hoy que paso nuevamente por el precioso jardín
recuerdo en muda nostalgia sus rizos de enredadera,
ese rincón consentido que alegraba el colibrí
y el romance que encendio pidiendo que le quisiera.
fraborin
Un bonito colibrí visita todos los días
el jardín de la ilusión que mi pasión encendiera
cuando con marcado acento juró que ella me quería
y que por tanto anhelaba que yo también la quisiera.
Ese jardín encantado que refrescaba la brisa
era foro apasionado para nuestras alegrías,
allí siempre jugueteaba envidiando sus caricias
el bonito colibrí que sus sueños consentía.
Nos pasaba el tiempo a prisa. Nada nos entretenía,
sólo el afán de querernos entre risas y azucenas
separaba las angustias que el colibrí comprendía
y recordaba el momento de nuestra pasión primera.
Más el tiempo que no cesa en su transitorio afán
fue cerrando los portales de encuentros en el jardín
y como cosa sabida en medio de tanto mal
se alejó de nuestro lado el precioso colibrí.
No volvimos a querernos con el loco frenesí
que arrullaba nuestros sueños compartidos en amor,
tampoco volvió a mirarnos el bonito colibrí,
de tal forma nos dejamos separar por un adiós.
Y hoy que paso nuevamente por el precioso jardín
recuerdo en muda nostalgia sus rizos de enredadera,
ese rincón consentido que alegraba el colibrí
y el romance que encendio pidiendo que le quisiera.
fraborin