Los creías blancos igual que la nieve perfecta de las cumbres (los deseos).
Pensabas que un jardín vivía en el corazón de los relojes,
que un arco iris en la piel risueña del futuro.
Que los cisnes cruzaban tu sombra con sus plumas brillantes
como faz de novia después de un sí quiero.
Que a la sed de los días le regalarías el agua de tu presencia.
Que la felicidad llevaba tu nombre escrito
en sus bíceps desnudos
como un tatuaje inmortal.
Que en el amor no hallarías derrota
ni se cruzaría contigo el fantasma de la pobreza.
Pero no te aflijas, es tan solo que fuiste engañado por la vida.
Como todos.
Pensabas que un jardín vivía en el corazón de los relojes,
que un arco iris en la piel risueña del futuro.
Que los cisnes cruzaban tu sombra con sus plumas brillantes
como faz de novia después de un sí quiero.
Que a la sed de los días le regalarías el agua de tu presencia.
Que la felicidad llevaba tu nombre escrito
en sus bíceps desnudos
como un tatuaje inmortal.
Que en el amor no hallarías derrota
ni se cruzaría contigo el fantasma de la pobreza.
Pero no te aflijas, es tan solo que fuiste engañado por la vida.
Como todos.
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