Arturo Parnaso
Poeta recién llegado
El hombre llano.
En tiznada vorágine de brea
me hundo yo el hombre llano-
allí donde ya no hay sólido suelo
y solo en sueños suena
un eco que me llaga, ensañado.
Me he enseñado la miseria
de la mísera voz
de la inmensa mayoría
Estoy hecho de casas con muletas
de alquileres lustrabotas
de tartamudo cieno
visto un pesado traje colgado a los hombros
falsas palabras llevo de sombrero
y una o dos vergüenzas hirsutas de humo
Pienso:
¿Cuánto más cantarían los cantores
si mañana nomás se agotara el canto?
Ya no consisto
pues traigo descosidas las heridas
la fórmula rota
quisiera decir mañana cuando diga tu voz
decir adiós cuando diga tus ojos
pero no me lo permito, el sobrevivir digo
Habrá detrás de mi soledad:
dolientes calles profundas
inflamada infamia
residuos beligerancia hedor
Habrá detrás de tu soledad:
soez hambre sucio
apuntilladas llagas
sangres niños dolor
En tiznada vorágine de brea
me hundo yo el hombre llano-
allí donde ya no hay sólido suelo
y solo en sueños suena
un eco que me llaga, ensañado.
Me he enseñado la miseria
de la mísera voz
de la inmensa mayoría
Estoy hecho de casas con muletas
de alquileres lustrabotas
de tartamudo cieno
visto un pesado traje colgado a los hombros
falsas palabras llevo de sombrero
y una o dos vergüenzas hirsutas de humo
Pienso:
¿Cuánto más cantarían los cantores
si mañana nomás se agotara el canto?
Ya no consisto
pues traigo descosidas las heridas
la fórmula rota
quisiera decir mañana cuando diga tu voz
decir adiós cuando diga tus ojos
pero no me lo permito, el sobrevivir digo
Habrá detrás de mi soledad:
dolientes calles profundas
inflamada infamia
residuos beligerancia hedor
Habrá detrás de tu soledad:
soez hambre sucio
apuntilladas llagas
sangres niños dolor