Évano
Libre, sin dioses.
El árbol es cuerpo que habla de orillas.
Su voz es viento de hoja que piensa
y camina presentes que expulsa
a las aguas de nuestros pies.
Las ánimas, enteras o rotas,
creen ahora que navegan
con seres que no son cualesquiera;
sino que fuerza y ego de adheridos
superan al dios flotante. Creen
al hombre de eterno movimiento,
y es pez indigesto que no quiere
ni ese Dios tiburón de la Tierra.