Claridad
Poeta que considera el portal su segunda casa
El heraldo de las rosas
llegó hasta mí,
informándome que daños puede causarte
por no haber escuchado tu sentir en el aire
ni el latido lastimado en la calle
de un corazón que quiso consolarme.
Pero a mis oídos le falta el sol
que despierte hasta las palabras cansadas
del que desesperadamente me habla
y no pude prestar atención.
Perdóname por no haberte oído.
Perdóname porque así he nacido
y por ello, te has ido.
El heraldo me mira
y hace que me fije en la noticia de su emigrar,
con anuncios de caligrafía de un jamás:
"El que ama, no seguirá ya más,
se ha marchado buscando amor
de otra que le pueda oír".
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