chejonak
Poeta recién llegado
Nada ya nos conmueve
ni el grito del niño estremece,
almas caídas y paridas
en el mensaje terrenal del día.
Es ingenioso superar
el viento en un tornado de maldad,
aquí no hay nada para hacer
yo quiero morir en atardecer.
El llanto del pibe
sueña, ríe,
cambia el camino del mal.
El llanto del niño
no ríe, ni llora,
es solo un grito
al que todos ignoran.
El llanto del niño
suspira y mira,
a la gente que lo repudia,
sintiéndose en la aurora
de su impunidad.
Pero alguna vez
algo puede cambiar,
el sol dejara de brillar,
el final se puede predecir.
No entiendo porque no lo escuchan,
ese grito que va por dentro,
ese grito que es inmenso,
que pretende ser
un nuevo humano,
uno más ingenuo y natural,
sin jactancias, sin maldad...
ni el grito del niño estremece,
almas caídas y paridas
en el mensaje terrenal del día.
Es ingenioso superar
el viento en un tornado de maldad,
aquí no hay nada para hacer
yo quiero morir en atardecer.
El llanto del pibe
sueña, ríe,
cambia el camino del mal.
El llanto del niño
no ríe, ni llora,
es solo un grito
al que todos ignoran.
El llanto del niño
suspira y mira,
a la gente que lo repudia,
sintiéndose en la aurora
de su impunidad.
Pero alguna vez
algo puede cambiar,
el sol dejara de brillar,
el final se puede predecir.
No entiendo porque no lo escuchan,
ese grito que va por dentro,
ese grito que es inmenso,
que pretende ser
un nuevo humano,
uno más ingenuo y natural,
sin jactancias, sin maldad...