jorge luis murillo
Poeta fiel al portal
EL GRILLO VIOLINISTA
Hace mucho tiempo atrás
no recuerdo exactamente,
había un grillo penitente
que su violín hacía sonar.
No dejaba de tocar
de forma tan insistente,
que su ruido era inclemente
pues tocaba sin parar.
Tocaba por los armarios
tocaba por la cocina,
en el patio y en la casa
lo oía hasta en la oficina.
Era tanto el ruido que hacía
que ya me tenía traumado,
pues su ruido lo escuchaba
con los oídos tapados.
Mas sucedió que un buen día
a otra casa fue a parar,
no me explico todavía
con su violín y con frac.
Pero me mandó un mensaje
que supo bien explicar,
de la ausencia que en mi casa
el supo muy bien dejar.
En el mensaje decía
este grillo tan fatal,
que se marchó resentido,
por que no tenía el oído
educado y musical.
Hace mucho tiempo atrás
no recuerdo exactamente,
había un grillo penitente
que su violín hacía sonar.
No dejaba de tocar
de forma tan insistente,
que su ruido era inclemente
pues tocaba sin parar.
Tocaba por los armarios
tocaba por la cocina,
en el patio y en la casa
lo oía hasta en la oficina.
Era tanto el ruido que hacía
que ya me tenía traumado,
pues su ruido lo escuchaba
con los oídos tapados.
Mas sucedió que un buen día
a otra casa fue a parar,
no me explico todavía
con su violín y con frac.
Pero me mandó un mensaje
que supo bien explicar,
de la ausencia que en mi casa
el supo muy bien dejar.
En el mensaje decía
este grillo tan fatal,
que se marchó resentido,
por que no tenía el oído
educado y musical.