hugoescritor
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cuando el necio reloj de manos inquietas
cumpliendo a conciencia con el Gran Plan trazado
arroje al abismo eterno y helado
los últimos segundos que le fueran confiados
el fin de los tiempos estará entre nosotros
la hora del balance final habrá llegado.
Bajarán de los cielos los celosos jueces
llevando en sus manos añosos cuadernos
donde pulcramente estarán anotados
los Debes y Haberes de nuestro pasado,
los más y los menos que nos han tocado.
Será un juicio rápido y sin miramientos
no habrá otras instancias a quien recurrir
y la sentencia, desnuda y helada
caerá sobre nuestras testas, como una espada.
No temo el momento, lo espero confiado
aunque la vida, a veces, me haya golpeado
ya que jamás he bajado los brazos
para bien o para mal, siempre lo he intentado.
cumpliendo a conciencia con el Gran Plan trazado
arroje al abismo eterno y helado
los últimos segundos que le fueran confiados
el fin de los tiempos estará entre nosotros
la hora del balance final habrá llegado.
Bajarán de los cielos los celosos jueces
llevando en sus manos añosos cuadernos
donde pulcramente estarán anotados
los Debes y Haberes de nuestro pasado,
los más y los menos que nos han tocado.
Será un juicio rápido y sin miramientos
no habrá otras instancias a quien recurrir
y la sentencia, desnuda y helada
caerá sobre nuestras testas, como una espada.
No temo el momento, lo espero confiado
aunque la vida, a veces, me haya golpeado
ya que jamás he bajado los brazos
para bien o para mal, siempre lo he intentado.
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