joel almo
Poeta recién llegado
El general de manos coloradas descansa:
el color de sus ruborizados dedos
se asemeja a los rosales silvestres del norte.
Es de un hermoso rojo carmesí y huele a vida.
¿Cuántas vidas viven en sus manos longevas?
Su nariz de payasito me divierte.
¿Qué huele, dónde habrá metido su curiosidad?
Su tenida es inmaculada y verde como los valles
de Chile.
¿Dónde teñiste esas manos, dime dónde se hicieron
tan acuosas, todavía siguen glorificadas por el mundo sonriente?
Dame la luz que aquí abajo de tus uñas se ve todo
tan oscuro, las sombras de tus venas son de color topacio:
beben tus medallas y florecen rosas en tus dedos.
¡Qué hermosas se ven tus manos coloradas!
Tus pies son correctos, lineales, pausados
y también van dejando pétalos rojos en el barro,
¿porqué todo lo ornamentas con tanta originalidad?
Cuando todo es celeste y la noche es una uva
colorada en tus manos, empieza a germinar las
historias más sorprendentes y en cada uno de tus dedos
duermen inumerables sonrisas olvidadas.
Y luego, con la paz que te corresponde,
descansas eterno, con tus manos rojas de vida.
¿Porqué no te las puedes limpiar?
No importa, hacen que recuerde a mi pueblo.
el color de sus ruborizados dedos
se asemeja a los rosales silvestres del norte.
Es de un hermoso rojo carmesí y huele a vida.
¿Cuántas vidas viven en sus manos longevas?
Su nariz de payasito me divierte.
¿Qué huele, dónde habrá metido su curiosidad?
Su tenida es inmaculada y verde como los valles
de Chile.
¿Dónde teñiste esas manos, dime dónde se hicieron
tan acuosas, todavía siguen glorificadas por el mundo sonriente?
Dame la luz que aquí abajo de tus uñas se ve todo
tan oscuro, las sombras de tus venas son de color topacio:
beben tus medallas y florecen rosas en tus dedos.
¡Qué hermosas se ven tus manos coloradas!
Tus pies son correctos, lineales, pausados
y también van dejando pétalos rojos en el barro,
¿porqué todo lo ornamentas con tanta originalidad?
Cuando todo es celeste y la noche es una uva
colorada en tus manos, empieza a germinar las
historias más sorprendentes y en cada uno de tus dedos
duermen inumerables sonrisas olvidadas.
Y luego, con la paz que te corresponde,
descansas eterno, con tus manos rojas de vida.
¿Porqué no te las puedes limpiar?
No importa, hacen que recuerde a mi pueblo.
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