[center:3c744c52a3]Debe discernir el lector
Que en ningún momento me considero supersticioso
Mas preste buen oído
Pues lo que voy a contar no guarda nada de ocioso.
Es la historia de un amigo
Un conocido de la infancia
Mejor que de su nombre
Quede el leyente en ignorancia.
Encontróse por la calle
Mal alimentado y sin lecho
Un famélico gato negro
De horca blanca pintada en el pecho.
Diole algo de beber
Y cobijo por compasión
Pero recibió como cambio
La más terrible maldición.
Ocupábase su bella esposa
En tomar el té sentada
Mas por capricho del destino
Hubo de morir decapitada.
Corrió donde su anciana madre
Llorando su amarga suerte
Y al sostenerla entre los brazos
Ella también halló la muerte.
Su blanca y virginal hija
Se perturba desconsolada
Al poco de enterrar a su madre
Fallece la joven atropellada.
Pese a ser un zagal muy mozo
Separarse del lado de su padre el pequeño no quiso
Y estuvo a junto este consolándole
Hasta que cayó de un sexto piso.
Amargado por los recuerdos de su casa
Mi amigo marchó a un cubil más barato
Llevando consigo en su maleta
Al negro y funesto gato.
En su nueva residencia
Recogióse al atardecer
Y mirando bajo su cama
Halló la cabeza de su mujer.
La terrible conmoción
Le hizo enloquecer
Internáronle en un hospital psiquiátrico
Con su gato negro, como único haber.
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Que en ningún momento me considero supersticioso
Mas preste buen oído
Pues lo que voy a contar no guarda nada de ocioso.
Es la historia de un amigo
Un conocido de la infancia
Mejor que de su nombre
Quede el leyente en ignorancia.
Encontróse por la calle
Mal alimentado y sin lecho
Un famélico gato negro
De horca blanca pintada en el pecho.
Diole algo de beber
Y cobijo por compasión
Pero recibió como cambio
La más terrible maldición.
Ocupábase su bella esposa
En tomar el té sentada
Mas por capricho del destino
Hubo de morir decapitada.
Corrió donde su anciana madre
Llorando su amarga suerte
Y al sostenerla entre los brazos
Ella también halló la muerte.
Su blanca y virginal hija
Se perturba desconsolada
Al poco de enterrar a su madre
Fallece la joven atropellada.
Pese a ser un zagal muy mozo
Separarse del lado de su padre el pequeño no quiso
Y estuvo a junto este consolándole
Hasta que cayó de un sexto piso.
Amargado por los recuerdos de su casa
Mi amigo marchó a un cubil más barato
Llevando consigo en su maleta
Al negro y funesto gato.
En su nueva residencia
Recogióse al atardecer
Y mirando bajo su cama
Halló la cabeza de su mujer.
La terrible conmoción
Le hizo enloquecer
Internáronle en un hospital psiquiátrico
Con su gato negro, como único haber.