Évano
Libre, sin dioses.
de la frontera cuelgan suspiros
titubeos de una vela que titila dentro
los labios del espejo de afuera besan
lágrimas de nuestras ciudades y pueblos
los dientes maduros comen pechos aplastados
de una entreabierta juventud tirada
o luces escapando de párpados que tiemblan
por el limón arrojado a sus miradas febriles
La ventana abierta en la noche encierra
suspiros de una juventud que cuelga
en los espejos que reflejan sombras y sombras
tan lejanas como el titilar de la vela
todo en la vida es objeto que la mano
forja en la esquina de la mente
esa que pretende al rincón de un infinito
que pulula entre adentros y afueras
El frío adolescente de la noche
camina sobre las conchas de la arena
derramando la sangre de los pies
todas las cartas hacia los ases de oros
herida juventud que deambula moribunda la orilla
cual navío de velas en paredes de suspiros
navío de pañuelos que sangran y navegan
por mares de lenguas de víboras sibilinas
y olas de mariposas de hielo que cortan la baraja
palabras y vientos que clavan el frío adolescente a la tierra
Un ojo de la cigüeña poderosa vigila desde un mástil inútil
el otro lo compra y tapa el águila que entra y sale a su antojo
por las fronteras de los suspiros de una juventud perdida
cataratas de cubitos en los límites del océano caen
con semen y cojones de nuestra moribunda juventud
titubeos de una vela que titila dentro
los labios del espejo de afuera besan
lágrimas de nuestras ciudades y pueblos
los dientes maduros comen pechos aplastados
de una entreabierta juventud tirada
o luces escapando de párpados que tiemblan
por el limón arrojado a sus miradas febriles
La ventana abierta en la noche encierra
suspiros de una juventud que cuelga
en los espejos que reflejan sombras y sombras
tan lejanas como el titilar de la vela
todo en la vida es objeto que la mano
forja en la esquina de la mente
esa que pretende al rincón de un infinito
que pulula entre adentros y afueras
El frío adolescente de la noche
camina sobre las conchas de la arena
derramando la sangre de los pies
todas las cartas hacia los ases de oros
herida juventud que deambula moribunda la orilla
cual navío de velas en paredes de suspiros
navío de pañuelos que sangran y navegan
por mares de lenguas de víboras sibilinas
y olas de mariposas de hielo que cortan la baraja
palabras y vientos que clavan el frío adolescente a la tierra
Un ojo de la cigüeña poderosa vigila desde un mástil inútil
el otro lo compra y tapa el águila que entra y sale a su antojo
por las fronteras de los suspiros de una juventud perdida
cataratas de cubitos en los límites del océano caen
con semen y cojones de nuestra moribunda juventud