danie
solo un pensamiento...
En la arista más oscura
y taciturna de la historia de Beaune,
se retuercen la sosiega matiz
del templario gran maestre;
soflamas agonizando
que prevalecen
en recónditas e insondables letanías,
forjando el regato
de insidiosos paganos,
escarmentando todavía
con su espada buida
a los conspiradores
de nuestro señor Jesucristo…
La tiranía de Francia, Felipe IV,
que ampara la mano hipócrita
que encendió la hoguera,
mitigadora y farsante del manto
de la conspiración de la nobleza,
el cáliz de la temple de Cristo
envenenado con el silencio de Clemente V,
la peste, la miseria y la hambruna
sobre las sombras que condena…
El fuego que consume
sus santuarios y los templos,
el corazón de un león garrido
que pugna al frente de la cruzada
del cristianismo, lidiando contra los pasos
montaraz de la oligarquía,
la coraza ígnea del respetable
frente al acero que doblega la razón,
por el intolerante absolutismo,
en el apogeo de su carne quemada
frente a la catedral de Notre Dame,
por las injuriosas delaciones,
falsas declaraciones
de sacrilegio contra la Santa Cruz,
simonía y herejía, solo manando el aroma
de la felonía y perfidia
de un dictamen de odio y rencor.
Sueños, ideales e hidalguía
de un franco consumido por el fuego,
fuego que quema por la traición
hacia la Orden de los Pobres Caballeros…
El último de su linaje,
con el título de gran maestre
de la Orden de los Templarios
¡Franco y defensor de la plebe
y la corona de Cristo!
¡Oh, ilustre, Jacques de Molay,
gran Maestre!
Que tus últimas palabras nos demuestre
las laudables visiones del guerrero.
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