viajero de viento
Poeta adicto al portal
Estaban pendientes entre mis dedos
un conjunto de papeles enrollados que con cierta tristeza las empiezo a soltar , en ellas estaban enfilados los escritos que hoy parecían soldados marciales imperturbables dispuestos a inmolarse ; me reservo explicar la razón de mi decisión.
Un rojo resplandor reverberaba oscilante en sus letras , no lejos, avivados por pedazos de acacias y retazos de sauces que cogí en el jardín , se alzaban afiladas lenguas de fuego que impacientes esperaban cumplir la sentencia.
Una cinta ya casi deshebrada rodeaba mis apuntes de recortes poéticos , papeles amarillentos donde recopilaba reflexiones ,alguna impresión marcada de vivencias románticas directas e indirectas pero ahora, esta, que en otrora resguardaba el almacén de “ mis memorias doradas” hoy parece grilletes formidables y acerados de donde no hay escapatoria.
Sin más dilación los dejo caer, el fuego de mandibulas naranja y amarillos vivos las atrapa con la compulsión de una fiera que gira de un lado a otro zigzagueante y frenético el cuello para despedazar a su presa; las flamas en lujuria engulle todo, estallan sonetos, hay renglones que se doblan, hay palabras que se retuercen, hay poemas perforados por astillas encendidas, arden azules las letras ,aúllan algunas hipérboles, se descoloran epítetos, se desfiguran metáforas y en pocos instantes reina un campo de cenizas , todo se ha consumado.
Me embarga un sentimiento mixto que enreda una sensación de libertad y pesar ; y para descobijarme del remordimiento me incorporo y a pocos pasos abriendo una puerta, cojo el hilo de alguna conversación junto a un grupo de amigos; la noche termina entre temas triviales y alguna opinión seria.
Al día siguiente con una consigna de autoayuda : “ la vida continua “ asumo la rutina laboral , manejo las situaciones de diferente manera, mis palabras tienen poco tinte retórico evito el tono emotivo soy más analítico y objetivo, mis conclusiones son mas directas , el espacio laboral parecen haberse convertido en un refugio apropiado ¡ sí, en verdad la vida continua ...!
Sin embargo una mañana de domingo (después de dos meses) en el orden de tareas hogareñas me acerque a limpiar la chimenea y empecé a recoger restos de carbón y trozos a medio quemar, pero ! vaya mi sorpresa! , al tacto vino un fragmento de papel ( con orillas carcomidas y marmoleado de gris y negros ) a un extremo del foso, era unas líneas de palabras cercenadas incompletas en su sentido temático , parecían el ultimo bastión de palabras heridas, un pedacito de hoja cual barca salvavidas de versos que se resistían a callarse , decía : i amor… hecho de fuego “ al acto se transfundieron en mis pupilas y recordé el cuadro total del poema ; los levante con lentitud ceremonial y no supe si sentirme como el padre que recibe al hijo o el hijo que retorna al padre del relato bíblico , pero el sentimiento de recobrar algo que se había perdido era similar
Y como antes empecé ágilmente a rehacer los versos y progresivamente se enlazaron otros pensamientos y todo ha vuelto como de costumbre ; luego de algunas noches me convencí y me queda claro , que los poemas son como hijos que quieren correr en un lápiz o teclados, quieren pasear en nuestras vidas y nos miran sonrientes sin soltarse de nuestros dedos.
un conjunto de papeles enrollados que con cierta tristeza las empiezo a soltar , en ellas estaban enfilados los escritos que hoy parecían soldados marciales imperturbables dispuestos a inmolarse ; me reservo explicar la razón de mi decisión.
Un rojo resplandor reverberaba oscilante en sus letras , no lejos, avivados por pedazos de acacias y retazos de sauces que cogí en el jardín , se alzaban afiladas lenguas de fuego que impacientes esperaban cumplir la sentencia.
Una cinta ya casi deshebrada rodeaba mis apuntes de recortes poéticos , papeles amarillentos donde recopilaba reflexiones ,alguna impresión marcada de vivencias románticas directas e indirectas pero ahora, esta, que en otrora resguardaba el almacén de “ mis memorias doradas” hoy parece grilletes formidables y acerados de donde no hay escapatoria.
Sin más dilación los dejo caer, el fuego de mandibulas naranja y amarillos vivos las atrapa con la compulsión de una fiera que gira de un lado a otro zigzagueante y frenético el cuello para despedazar a su presa; las flamas en lujuria engulle todo, estallan sonetos, hay renglones que se doblan, hay palabras que se retuercen, hay poemas perforados por astillas encendidas, arden azules las letras ,aúllan algunas hipérboles, se descoloran epítetos, se desfiguran metáforas y en pocos instantes reina un campo de cenizas , todo se ha consumado.
Me embarga un sentimiento mixto que enreda una sensación de libertad y pesar ; y para descobijarme del remordimiento me incorporo y a pocos pasos abriendo una puerta, cojo el hilo de alguna conversación junto a un grupo de amigos; la noche termina entre temas triviales y alguna opinión seria.
Al día siguiente con una consigna de autoayuda : “ la vida continua “ asumo la rutina laboral , manejo las situaciones de diferente manera, mis palabras tienen poco tinte retórico evito el tono emotivo soy más analítico y objetivo, mis conclusiones son mas directas , el espacio laboral parecen haberse convertido en un refugio apropiado ¡ sí, en verdad la vida continua ...!
Sin embargo una mañana de domingo (después de dos meses) en el orden de tareas hogareñas me acerque a limpiar la chimenea y empecé a recoger restos de carbón y trozos a medio quemar, pero ! vaya mi sorpresa! , al tacto vino un fragmento de papel ( con orillas carcomidas y marmoleado de gris y negros ) a un extremo del foso, era unas líneas de palabras cercenadas incompletas en su sentido temático , parecían el ultimo bastión de palabras heridas, un pedacito de hoja cual barca salvavidas de versos que se resistían a callarse , decía : i amor… hecho de fuego “ al acto se transfundieron en mis pupilas y recordé el cuadro total del poema ; los levante con lentitud ceremonial y no supe si sentirme como el padre que recibe al hijo o el hijo que retorna al padre del relato bíblico , pero el sentimiento de recobrar algo que se había perdido era similar
Y como antes empecé ágilmente a rehacer los versos y progresivamente se enlazaron otros pensamientos y todo ha vuelto como de costumbre ; luego de algunas noches me convencí y me queda claro , que los poemas son como hijos que quieren correr en un lápiz o teclados, quieren pasear en nuestras vidas y nos miran sonrientes sin soltarse de nuestros dedos.
Última edición: