EL ESPEJO
EL ESPEJO
Me tropiezo con mi imagen
olvidada en el fondo de un espejo.
Y esa imagen tan como hoy soy
me entristece, me consterna.
Me prefería tortuoso, con la belleza deforme
que me daban aquellos espejos curvos
-en los que me miraba, borracho-
en el Callejón del Gato, en Madrid.
Mi imagen en un espejo.
Simple problema de homología.
Mi imagen, esa que hoy encontré
tras el polvoriento vidrio
¡cómo quisiera trizarla,
multiplicarla por mil
en inútiles fragmentos!
La vida.
La falacia de la vida tras un espejo.
Tantos de los que fui
quedaron diluídos en las cóncavas,
nocturnas sombras del espejo.
Y para encontrarlos de nuevo
en este mundo voraz,
he de vivirme borracho
y bellamente deforme
y tortuoso,
como siempre me veía
en aquellos espejos
curvos, leprosos que hay
en el viejo Callejón del Gato.
EL ESPEJO
Me tropiezo con mi imagen
olvidada en el fondo de un espejo.
Y esa imagen tan como hoy soy
me entristece, me consterna.
Me prefería tortuoso, con la belleza deforme
que me daban aquellos espejos curvos
-en los que me miraba, borracho-
en el Callejón del Gato, en Madrid.
Mi imagen en un espejo.
Simple problema de homología.
Mi imagen, esa que hoy encontré
tras el polvoriento vidrio
¡cómo quisiera trizarla,
multiplicarla por mil
en inútiles fragmentos!
La vida.
La falacia de la vida tras un espejo.
Tantos de los que fui
quedaron diluídos en las cóncavas,
nocturnas sombras del espejo.
Y para encontrarlos de nuevo
en este mundo voraz,
he de vivirme borracho
y bellamente deforme
y tortuoso,
como siempre me veía
en aquellos espejos
curvos, leprosos que hay
en el viejo Callejón del Gato.
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