Luna
Poeta que considera el portal su segunda casa
Lo inventó mi niña de diez años con mi pequeña ayuda...
El espejo mentiroso
Érase una vez, una niña que se creía que era muy fea. Cuándo se reflejaba en su espejo, veía una figura gorda, con rostro feo y espantoso cutis lleno de granos. Su espejo que hablaba, le decía:
- Ningún joven se enamorará de alguien como tú, eres la niña más fea de la ciudad.
Alma, que así se llamaba la niña, lloraba desconsolada, y no sabía que hacer para verse bonita como una amiga suya, a la que todos admiraban.
Al rato les preguntó a sus padres que podía hacer para verse bonita.
Y ellos le dijeron:
-Eres muy guapa, y para nosotros eres nuestra reina, la más guapa que ha existido.
Pero cuando se volvía a mirarse al espejo, el espejo la desanimaba.
Toda la ropa que se probaba, al espejo no le gustaba. Todos los peinados que se hacía, al espejo le resultaban tan ridículos que se volvía hacia atrás y echaba una carcajada.
Alma, cada vez se encontraba más sola, porque ella misma se alejaba de los demás, por complejos que nadie entendía. No iba a ninguna fiesta por miedo a que alguien se burlase de ella, a no ser que fuese de disfraces, para entonces ir con una máscara.
Casi no salía de casa y sus amigos perdieron su amistad. Solo iba al colegio pero se tapaba la cara con el pelo, y también se sentaba apartada de los demás.
Un día paseando por la orilla del mar, vio una estrella fugaz, a la que le pidió un deseo.
Su deseo fue:
-Encontrar a alguien que la amara aunque fuese fea, y conseguir ser más bonita.
Un rato después, un joven apuesto paseaba cerca de ella.
Se acercó a ella y dijo:
Hola, soy Mario, me he sorprendido de tu belleza, y quería saber cuál es tu nombre.
-Mi nombre es Alma, ¿pero te estas burlando de mi?
Dijo Alma.
¡No! ¿Cómo voy a burlarme de ti, si eres la más bella de la ciudad?
Dijo Mario.
Deja de burlarte de mi, dijo Alma, se como soy.
¿Acaso eres ciego? si lo eres discúlpame.
Dijo Alma.
¡Creo que la que se burla aquí eres tú!
No soy ciego y se apreciar algo tan bello como tú.
Ven mírate en la orilla del mar, dijo el joven.
Y así lo hizo Alma.
¡Pero como es esto, quien es esa! Dijo Alma.
Es tu reflejo, y ya vez que eres hermosa ¿Por qué creías que eras fea?
Y Alma le contestó:
-Mi espejo hablador me lo decía, y se burlaba siempre de mí.
-Pues tu espejo es un mentiroso y te engañaba, quizás tenía envidia de ti.
Dijo el joven Mario.
- No sabes como te agradezco esto, y que me hayas abierto los ojos, he sido tan tonta
Y creo que así me has devuelto la felicidad, y te prometo, que todo será como siempre quise.
Dijo Alma.
-En gratitud quisiera tu amistad.
Dijo Mario.
Pues así será. Dijo alma.
Alma invitó a Mario a su casa a merendar, luego subieron a su dormitorio y Alma tiró una piedra contra el espejo rompiéndolo en mil pedazos. Ya no la volvería a engañar.
Desde ese día, Alma y Mario fueron inseparables y más adelante se casarían, pero eso será otra historia
Fin
Última edición: