child-of-the-grave
Poeta adicto al portal
El eslabón perdido
Somos huérfanos en ésta vida,
no sabemos con certeza donde
se remontan nuestros orígenes;
somos náufragos en ésta vida,
no tenemos claro adonde vamos.
Y así vagamos por la geografía
de ésta inmensa mentira que
tantos aceptan con cortesía
para no desentonar del cuadro
que de a poco vamos pintando.
Con miradas asqueadas observan
el vía crucis de los marginados
que ellos mismos han despojado,
a través de lo años sangrados,
del rebaño protegido por la cruz.
Te arrastras en busca de luz,
aunque crees encontrarla cada
semana, mes, años desperdiciados
basados en antiguas predicciones
que parecen ser poesía de amor.
Sin embargo cuanto han llorado
cuando contra ellos arrojaron
cascotes de odio e indiferencia,
nunca han estado libres de pecado
pero siempre tiran la primera piedra.
De a poco van derramando sangre,
aquellos ojos juzgadores ahora
lloran pidiendo piedad a quien
toda su vida han adulado pero
nunca, realmente, han escuchado.
Son expertos en destruir la búsqueda
de la homogeneidad del pensamiento,
¡Llámame víctima de mi razón pero
jamás seré cautivo de las creencias
que día a día los encadenan más!
Soy el eslabón perdido de la cadena
forjada a lo largo de la eternidad,
soy el eslabón perdido de la cadena
que los ata de pies y manos cual
esclavos de amo y señor despiadado.
Somos huérfanos en ésta vida,
no sabemos con certeza donde
se remontan nuestros orígenes;
somos náufragos en ésta vida,
no tenemos claro adonde vamos.
Y así vagamos por la geografía
de ésta inmensa mentira que
tantos aceptan con cortesía
para no desentonar del cuadro
que de a poco vamos pintando.
Con miradas asqueadas observan
el vía crucis de los marginados
que ellos mismos han despojado,
a través de lo años sangrados,
del rebaño protegido por la cruz.
Te arrastras en busca de luz,
aunque crees encontrarla cada
semana, mes, años desperdiciados
basados en antiguas predicciones
que parecen ser poesía de amor.
Sin embargo cuanto han llorado
cuando contra ellos arrojaron
cascotes de odio e indiferencia,
nunca han estado libres de pecado
pero siempre tiran la primera piedra.
De a poco van derramando sangre,
aquellos ojos juzgadores ahora
lloran pidiendo piedad a quien
toda su vida han adulado pero
nunca, realmente, han escuchado.
Son expertos en destruir la búsqueda
de la homogeneidad del pensamiento,
¡Llámame víctima de mi razón pero
jamás seré cautivo de las creencias
que día a día los encadenan más!
Soy el eslabón perdido de la cadena
forjada a lo largo de la eternidad,
soy el eslabón perdido de la cadena
que los ata de pies y manos cual
esclavos de amo y señor despiadado.