danie
solo un pensamiento...
Golpea mi puerta con su pata rastrera
cuando el gong marca la medianoche.
Siempre llega puntual
para morder la alfombra de la memoria,
los zapatos de la rutina,
para lamer la savia derramada del corazón,
la amalgama de las horas y cronologías vencidas.
Llega con su ladrido que emerge de la profundidad de la noche,
un ladrido que marca su territorio sobre este cuerpo,
para luego sentarse en el escritorio,
beber un sorbo de café, prender un cigarrillo
y comenzar el rito de teclear una y mil veces
sobre los calificativos íntimos y anónimos,
las sombras desparasitadas y rabiosas,
las arenas e islas de antiguos celos y moquillos,
las marejadas de pulgosos nubarrones,
los espectros de la historia
sus preciados huesos en el jardín de la alcoba
Llega siempre con puntualidad
el emisario ladrido que escarba y exhuma la voz.
cuando el gong marca la medianoche.
Siempre llega puntual
para morder la alfombra de la memoria,
los zapatos de la rutina,
para lamer la savia derramada del corazón,
la amalgama de las horas y cronologías vencidas.
Llega con su ladrido que emerge de la profundidad de la noche,
un ladrido que marca su territorio sobre este cuerpo,
[y así lo posee]
beber un sorbo de café, prender un cigarrillo
y comenzar el rito de teclear una y mil veces
sobre los calificativos íntimos y anónimos,
las sombras desparasitadas y rabiosas,
las arenas e islas de antiguos celos y moquillos,
las marejadas de pulgosos nubarrones,
los espectros de la historia
enterrando
del mundo.
Llega siempre con puntualidad
el emisario ladrido que escarba y exhuma la voz.