Como caricia punzante están las pestañas al sol
cada día desde la ventana.
Aunque el pulso del tiempo late
como mi corazón en mi pecho, despreocupado,
seguiré llamando al futuro.
Y en mi futuro llamaré al mundo.
Mi voz hará nido en la casa
y su eco desfilará como luz en el cielo.
La puerta de ayer está cerrada.
Le digo este sentir a la montaña.
También a la hierba, a la hoja,
al árbol, al arbusto.
Ellos asentirán con la cabeza , de acuerdo,
para vivir los momentos y apreciarlos.
Plantaré en mis pensamientos
cada noche la flor del sol,
y confiaré la llave de la casa al viento.
Para que la mañana con dedos temblorosos,
la brisa de la mañana
con una flor
con una sonrisa
la puerta de la casa abrirá
y yo una vez más
mis pensamientos a la montaña,
hoja y hierba contaré.
cada día desde la ventana.
Aunque el pulso del tiempo late
como mi corazón en mi pecho, despreocupado,
seguiré llamando al futuro.
Y en mi futuro llamaré al mundo.
Mi voz hará nido en la casa
y su eco desfilará como luz en el cielo.
La puerta de ayer está cerrada.
Le digo este sentir a la montaña.
También a la hierba, a la hoja,
al árbol, al arbusto.
Ellos asentirán con la cabeza , de acuerdo,
para vivir los momentos y apreciarlos.
Plantaré en mis pensamientos
cada noche la flor del sol,
y confiaré la llave de la casa al viento.
Para que la mañana con dedos temblorosos,
la brisa de la mañana
con una flor
con una sonrisa
la puerta de la casa abrirá
y yo una vez más
mis pensamientos a la montaña,
hoja y hierba contaré.